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  • 09 de Nov, 2009

adidas y Nike pelean por el trono del tenis

La batalla en la cumbre del tenis no sólo la libran los tenistas. Nike y Adidas también se enfrentan en este deporte en una guerra que persigue vestir a los grandes nombres, contienda en la que la compañía estadounidense goza de una considerable ventaja. Al menos por ahora. La firma Nike viste al actual número 1, al número 2 (y ex número 1) y al número 5, Roger Federer, Rafael Nadal y el argentino Juan Martín del Potro.

La empresa alemana, hasta ahora, se tenía que conformar con vestir al serbio Novak Djokovic, actual número tres del mundo. Pero se ha apuntado un tanto con el contrato de vestir de la cabeza a los pies durante cinco años a Andy Murray, actual número cuatro del ranking ATP, por un importe que los medios cifran entre 12 y 16,5 millones de euros. Hasta ahora, el tenista estaba bajo contrato con la firma inglesa Fred Perry, con el que contaba con un contrato inferior y que ahora se queda sin su principal representante.

El escocés es la gran apuesta de la firma de las tres rayas para tratar de igualar a su gran rival en este deporte. Durante esta temporada ha logrado ascender al número dos del circuito, aunque se vio relegado por el retorno de Nadal tras su lesión en los abdominales y por Djokovic después de que éste lograse el título en Pekín y llegase a las semifinales en Shanghai.

Lo curioso de la batalla es que Nike ha logrado contar en sus filas con los dos mejores jugadores del circuito profesional, además del último ganador del US Open (Del Potro). Sin embargo, Adidas cuenta con una presencia mucho mayor en el top ten de este deporte. A excepción del número seis y siete Andy Roddick y Nikolai Davidenko (que tienen contratos para vestir Lacoste y la marca francesa Airness), la empresa de Herzogenaurach patrocina a los siguientes: Fernando Verdasco, el francés Jo-Wilfred Tsonga y el sueco Robin Söderling.

En el tenis femenino, los principales puestos están algo más repartidos. La número uno, Serena Williams, luce Nike desde 2003. La aspirante al trono, la rusa Dinara Safina, por su parte, tiene contrato con Adidas, mientras que la medalla de bronce, Svetlana Kuznetsova, viste una enseña menor, la italiana Fila. Mención aparte merece Maria Sharapova, actual número 14 del ranking WTA y que, en cambio, es la mejor pagada. En la actualidad, la rusa sólo firma contratos que le den parte de las ventas.

Fichar a caras conocida ha sido clave en los esfuerzos de las compañía de equipamiento deportivo por construir su marca. El verdadero auge de Nike se produjo a raíz de la irrupción de Michael Jordan en la NBA. Y su impacto sigue vigente 25 años después. La semana pasada en una universidad de Florida en la que juega un tal Marcus Jordan, hijo del ex jugador. El joven se negó a calzarse las Adidas reglamentarias, lo que, según Bloomberg, ha provocado la cancelación de un contrato de tres millones de dólares. Esta relevancia se puede observar en números.

El pasado ejercicio, Adidas destinó el 13,2% de su facturación a marketing y patrocinios, lo que supone 1.429 millones, una partida que ha subido un 4% en plena crisis económica. En su última comunicación de resultados el pasado 4 de noviembre, Adidas explicó que tiene previsto incrementar esta partida para aprovechar el próximo Mundial de fútbol. Nike gasta algo más que su principal rival. Su presupuesto para "creación de la demanda" ascendió a 2.351 millones de dólares, unos 1.584 millones de euros, lo que supuso un alza del 2% respecto al ejercicio anterior y un 12,2% de los ingresos totales.

El tenis, en todo caso, sigue siendo un deporte menor para las grandes marcas de equipamiento deportivo. La mayor parte del pastel la siguen aportando el baloncesto y, sobre todo, el fútbol. Ni Nike ni Adidas detallan por deportes la procedencia de sus ingresos. Sin embargo, ambas empresas han anunciado públicamente que albergan esperanzas de remontar la mala marcha de sus negocios a medida de que se acerque el Mundial de fútbol.

El año pasado, Adidas cosechó el mejor trimestre de la historia gracias a la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Y eso, en el peor año de la crisis. En los nueve primeros meses del año, la facturación de la corporación alemana en Europa cayeron el 8% debido al efecto de la Eurocopa de fútbol. Su facturación cayó el 4% hasta septiembre hasta 7.923 millones. El beneficio cayó el 62% hasta 226 millones. Nike, por su parte, ganó 345 millones en su primer trimestre fiscal, el 0,5% más.

www.cincodias.com

 

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