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  • 26 de Sep, 2016

Unibike cierra su tercera edición con buenas sensaciones… y alguna asignatura pendiente

Después de tres ediciones Unibike está más que consolidada. Pero que nadie se confíe. El futuro a corto y medio plazo del bike plantea varias dudas, entre ellas la viabilidad de una feria mixta en la que este año han faltado algunas grandes marcas y otras, pese a estar, se han planteado si seguir apoyando o no este encuentro.

Con una ocupación de 28.000 metros cuadrados de exposición, a los que se han sumado otros 20.000 m2 exteriores destinados a actividades, Unibike 2016 ha acogido las novedades de más de 200 empresas y 500 marcas, consolidándose como la gran cita nacional de la industria de la bicicleta.

Aunque todavía no hay datos oficiales –algo difícil de entender-, las sensaciones han sido bastante buenas. Al menos en los días dedicados a los detallistas. Bueno, más bien al día dedicado al profesional, porque lo del jueves por la tarde fue más bien un calentamiento de trámite. Poca gente y muchas dudas.

Dudas que se disiparon nada más abrir sus puertas el viernes. Durante toda la jornada –interminable para muchos- los pasillos se llenaron de detallistas. Muchas reuniones, más relaciones públicas, y expositores y visitantes muy satisfechos. Eurobike es el gran pistoletazo de salida del bike, pero acuden muy pocos detallistas españoles. Unibike es una muy buena alternativa, y aunque muchas tiendas –sobre todo las grandes- ya conocen muchas de las colecciones que se exponen en la feria de Madrid, la visión global que da Unibike y, sobre todo, la posibilidad de compartir sensaciones, preocupaciones y proyectos con las marcas y con otros detallistas, es única. Seguramente por esta razón la jornada del viernes fue tan positiva.

Positiva en cifras, porque los ánimos no están para lanzar cohetes precisamente. Esta nueva temporada plantea muchas dudas tanto a marcas como a tiendas. El crecimiento en los últimos años ha sido considerable y aunque el sector mantiene una buena inercia, es evidente que los resultados de otros años no se van a alcanzar ni por asomo. Y tanto marcas como tiendas empiezan a darse cuenta que quizás se han pasado con la producción y las compras. Y eso, sin duda, genera muchos recelos. Recelos que han provocado, entre otras muchas cosas, movimientos entre los detallistas, que finalmente parece que van a impulsar una asociación nacional, como pueden leer aquí.

Del sábado y domingo poco que decir. Bastante gente. Quizás menos de la que se podría esperar, pero es obvio que el bike tiene, hoy por hoy, un gran tirón, y eso se deja notar en cualquier encuentro abierto al público. Un público al que le gusta mucho ver las novedades de las marcas y que, desde la mítica festibike, es muy fiel a este encuentro. El problema es que es un público básicamente local (Madrid y poco más) y que, en un porcentaje muy alto, acude a la feria para curiosear, no para plantearse futuras compras.

¿Tiene sentido este modelo mixto? La verdad es que es una respuesta compleja. Algunas compañías valoran muy positivamente poderse mostrar al público, sobre todo aquellas que necesitan construir marca, pero entre las grandes del material duro, la verdad, la fórmula genera muchas dudas. Dudas que, en un futuro, pueden convertirse en su renuncia a acudir a la feria. Y el efecto dominó puede ser muy peligroso. Sin las marcas de bicicletas, por mucho apoyo que se tenga de los fabricantes de textil, calzado o complementos, Unibike no tiene ningún sentido.

Pero el modelo no es el único pero que se puede poner a este encuentro. O mejor dicho: que las marcas ponen a este encuentro. Hay dos aspectos en los que todos los expositores consultados coinciden y, sin duda, los organizadores de la feria deberían poner encima de la mesa: los precios y los horarios.

Sobre el precio, es obvio que todo el mundo quiere pagar menos de lo que paga, pero el elevado coste del metro cuadrado ya ha provocado algún abandono importante… y está a punto de provocar algunos más. Las inversiones que se exigen son, para muchos, excesivas, sobre todo si la rentabilidad no es la esperada. Y es probable que el modelo, las fechas y su excesiva “localidad” ayuden muy poco a que la inversión tenga un buen retorno.

Del horario, poco que decir. Una locura cerrar las puertas a las 21.00. Tampoco hace falta que la jornada termine a las 18.00 como en Eurobike, pero empezar un poco antes y terminar a las 19.00 o a las 20.00 no sería mala idea. Al revés, es algo que todos los expositores y visitantes hubieran agradecido.

En definitiva, Unibike está muy viva y ha cerrado su tercer año con sensaciones bastante positivas. Buenas sensaciones en las que tiene mucho que ver el balance optimista del viernes. Las marcas están satisfechas, pero eso no impide que sean cada vez más exigentes con la feria. Una feria que, sí o sí, debe adaptarse a un mercado cada vez más complejo… y exigente con los puntos de encuentro. Las particularidades de Eurobike deberían ser un aliciente para que Unibike no fuera una feria tan local como lo es ahora. La oportunidad es evidente y no aprovecharla sería un gran error. En el panorama ferial en tan solo un año se puede pasar del éxito al fracaso, y aunque el bike tiene un margen de recorrido muy amplio, alcanzarlo implica trabajo y, sobre todo capacidad de adaptación.

 

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