• 31 de May, 2018

OPINIÓN: Gordos, sedentarios... y envejeciendo, por Carlos Grande

El pasado mes de marzo, se publicaba por parte de la Comisión Europea el Eurobarómetro relativo a deporte y actividad física realizado en 2017, publicado con motivo del Día Mundial de la actividad física que se celebró el 6 de abril, cuyos resultados no son demasiado positivos.

El primer hecho destacado en el informe es que casi la mitad de los europeos nunca practica deporte, proporción que se ha incrementado gradualmente en los últimos años. En concreto, esta tasa ha crecido de 2013 al 2017 un 10% pasando del 42% al 46% de la población. Este dato manifiesta sin ambages el fracaso de las políticas dirigidas al incremento de la actividad física en el seno de la Unión, a pesar de que son numerosos los estudios que confirman la necesidad de la actividad física para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y reducir la incidencia de enfermedades como la obesidad, la diabetes, etc, por no hablar de la reducción de gasto sanitario que ello conllevaría. a esta inactividad, sumémosle que el 69% de los encuestados afirma que pasan entre 2,5 y 8,5 horas sentados, e incluso un 12% más de 8,5 horas, un verdadero desastre.

El estudio también destaca que en el área de la practica deportiva, como en tantas otras de nuestra sociedad, contamos con brechas significativas. Una de ellas es la de género, las mujeres cuentan con menos práctica deportiva que los hombres, otro la de renta, siendo menor la práctica deportiva entre aquellas personas cuya renta disponible es inferior, y otro la educativa, siendo también menor la práctica deportiva cuanto menor es el nivel educativo de las personas.

Los datos de España, están en la media de la Unión Europea, poco más de cuatro de cada diez españoles (el 43 %) hacen ejercicio o practican deporte al menos una vez a la semana, de los cuales sólo el 14 % lo hacen regularmente (al menos cinco veces a la semana). Casi la mitad de los encuestados (46%) dijeron que nunca hacen ejercicio ni practican deporte, dos puntos más que hace cuatro años. Lamentablemente estar en la media europea significa estar muy alejado de países como Finlandia, Suecia o Dinamarca donde los no practicantes no pasan del 20%, pero también en peor situación que Alemania, Reino Unido, Irlanda, Holanda, Bélgica o Luxemburgo.

En España la proporción de los que nunca practican deporte ha aumentado del 44% al 46% de 2013 a 2017, y como en el resto de Europa la práctica deportiva se reduce con la edad, es decir cada vez más gordos, sedentarios y envejeciendo. Desde mi punto de vista este estudio es muy preocupante para la distribución deportiva, a no ser que lo fie toda a la moda deportiva, y olvide que el impulso de esta viene, en gran medida, empujado por la práctica deportiva. En mi opinión, el sector en su conjunto, y probablemente junto a otros sectores relacionados (gimnasios, sanidad, etc) debería comenzar, con urgencia, a reclamar a los diferentes niveles gubernamentales del país una mayor implicación con el fomento e impulso de la practica deportiva, en beneficio propio, sin duda, pero también y de manera fundamental en beneficio de nuestra sociedad.

Nuestra población, más sedentaria y obesa, envejece, lo que significa un coste sanitario creciente y de grandes magnitudes, que podría mitigarse notablemente, como demuestran centenares de estudios, con una mayor actividad física. No es difícil imaginar un amplio abanico de medidas a solicitar, unas íntimamente relacionadas con nuestro sector, y otras de manera tangencial.

Las íntimamente relacionadas podrían ser solicitar un IVA reducido para el material de uso exclusivo deportivo, el apoyo a nuestros clientes, clubs deportivos y escuelas de base, así como a los propios deportistas con deducciones fiscales en el Impuesto de la renta por gastos de práctica deportiva (cuotas de clubs y federaciones, gimnasios, compra de material de uso exclusivo deportivo,...).

Sin duda, también serían muy positivas medidas tangenciales al sector como la introducción de desgravaciones fiscales por gastos de práctica deportiva en las empresas que la impulsen entre sus empleados (mejorando la salud de los trabajadores), introducir la práctica deportiva en la negociación colectiva de patronales y sindicatos, provocar la alianza entre médicos de familia y deporte, etc.

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