• Actualidad Nacional
  • 24 de May, 2018

Opinión: Paradoja, por Andrés de la Dehesa

 ¿Por qué algunos detallistas prefieren conectar sus stocks a Amazon en vez de conectarse con las marcas? Es obvio que el gigante del comercio electrónico occidental tiene millones de potenciales clientes interesados en los artículos deportivos. Ya está más que demostrada su sana obsesión por dar el mejor servicio a sus clientes y, para ello, lo más sencillo es que los productos que potencialmente podamos adquirir, -sí, yo también soy prime de Amazon- estén distribuidos en múltiples puntos de recogida que no son otros que las tiendas que ya están conectadas a ellos.

¿Dónde está el valor de esas transacciones comerciales? ¿Compramos productos para tenerlos almacenados? Pan para hoy y mucha hambre para mañana. Los modelos de éxito del negocio online se basan en la máxima de obtener, con consentimiento, los datos de los consumidores. Hasta donde yo sé, ni Amazon ni ningún otro operador comparten esa información con el detallista o con la marca, y es este “pequeño detalle” uno de los pilares sobre los que pivotan sus estrategias. Su profundo, y re¬calco, profundo conocimiento de sus clientes le está permitiendo crecer de la forma que lo hace. Y mientras, el comercio tradicional languidece a la misma velocidad que Amazon crece.

Sé que es compleja la colaboración entre marcas y detallistas, y soy consciente de que hay que actuar con celeridad si queremos recobrar la buena forma del sector. Abogar por los principios de la economía colaborativa en estos momentos se me antoja un poco ingenuo, pero creo que la situación lo merece.

Hay que empezar a compartir más y mejor, entre marcas y detallistas, para satisfacer a ese consu¬midor que, con tanta facilidad, cambia de canal. Piensen, por un momento, en ese paralelismo con el mando a distancia de las televisiones: los que tenemos una edad aún recordamos que para cambiar de canal había que levantarse del sofá. Pues al consumidor, lo que le ha facilitado Amazon, no ha sido otra cosa que un mando a distan¬cia frictionless para que compre/compremos de forma muy simple. Y compremos mucho.

El año pasado Amazon creció un 31% y facturó 177.000 millones de dólares. Esa cifra es más o menos el PIB de Nueva Zelanda.

Ánimo, ya falta menos.

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