• Opinión
  • 11 de Oct, 2017

Opinión: Renovar las citas, por Jaume Ferrer

En los últimos meses hemos visto como algunas de las principales ferias del sector, tanto nacionales como internacionales, generaban dudas. O, peor aún: generaban dudas entre las grandes marcas. A Unibike, por ejemplo, hace tiempo que han dejado de ir algunas grandes marcas. Y algunas que todavía han ido este año, ya han dejado caer que su presencia en la próxima edición es, cuanto menos, dudosa. También faltarán algunas grandes en Eurobike, que para contentar a otras grandes multinacionales que todavía le son fieles ha tenido que adelantar casi dos meses la próxima cita de 2018.

La feria OutDoor, también en Friedrichshafen, más de lo mismo. Algunas marcas de referencia del universo outdoor ya no han acudido a la cita de este pasado verano y otras tantas ya han dejado claro que su presencia el próximo verano no está precisamente clara. Ni siquiera ISPO se salva de las dudas, y un gigante del deporte como Amer, probablemente una de las compañías con más espacio reservado en el salón bávaro, ya ha anunciado oficialmente que dos de sus grandes marcas, Salomon y Atomic, se saltarán la edición de este invierno. Y lo mismo hará el grupo Salewa, que ha anunciado su ausencia en Munich.

Las razones no siempre son las mismas, pero suelen tener un denominador común: el retorno de la inversión. Por dinero y por fechas (que no satisfacen a los países del norte ni a las marcas especialistas en textil). Otros aspectos, como la logística, los servicios, la ubicación o, incluso, el formato de la feria, también tienen mucho que ver, pero si el retorno fuera bueno, esas cosas se pasarían por alto.

Las marcas más implementadas internacionalmente empiezan a darse cuenta de que hay alternativas para presentar sus novedades. Tanto a los profesionales como al público final. Obviamente el carácter internacional de ferias como OutDoor o ISPO siempre será un argumento de peso para que muchas marcas confíen a ciegas en el salón -y lo rentabilicen a medio o largo plazo-. Y también los servicios que ofrecen estos encuentros sectoriales son, cada vez más, un valor añadido capaz de retener y atraer a muchas otras (y como prueba la gran evolución que ha hecho ISPO, por ejemplo, en este sentido). Pero las grandes marcas, las que ya están posicionadas en todos los grandes mercados, empiezan a considerar excesivo el coste que supone invertir en ferias de estas características. Con la misma inversión - o menos- pueden ofrecer una experiencia más “personalizada” a sus clientes o potenciales clientes. Y en fechas más idóneas para sus intereses.

El futuro de muchas ferias internacionales está en entredicho. En cambio, las nacionales, están reviviendo con un modelo más especializado, más asequible, donde a excepción de las top, las marcas se sienten mucho más cómodas. Pero, aun así, deben reinventarse año a año. Abrirse más al mundo tecnológico y quizás a nuevos segmentos (en una extraña huida de la segmentación). Y ofrecer servicios lo suficientemente interesantes para revivir un modelo de trabajo donde los pedidos justificaban la inversión. Convenciones de marcas… no de grupos de compra.

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