• Opinión
  • 10 de Feb, 2017

La opinión de Raul Bernat. Practicantes

Los índices de práctica deportiva siguen creciendo. Muy lentamente, pero crecen. Después del boom del running y el buen comportamiento de deportes como el bike, el fitness o algunas modalidades Outdoor, era lógico esperar un buen repunte y que éste, además, tuviera cierta continuidad. Cada vez hay más gente que hace deporte. Y lo más importante, cada vez hay más gente que, habiendo empezado a hacer deporte, lo sigue haciendo. Y seguramente esa es la clave: que la gente no abandone, al poco de empezar, la práctica deportiva.

España ha sido, tradicionalmente, un país muy sedentario. Si analizamos los índices de práctica deportiva de hace apenas una década tenemos mucho de que avergonzarnos. Los de ahora no son para tirar cohetes, es cierto, pero nos acercan un poco más a la mayoría de países europeos con los que siempre nos gusta compararnos. Países, en la mayoría de casos, con unas condiciones climatológicas bastante peores que las nuestras y en los que, sin embargo, la gente es mucho más activa que en España. Cultura deportiva, supongo.

Sea como sea, y aunque la situación hoy por hoy sea menos dramática que hace 10 años, queda mucho por hacer. Sobre todo por salud. Más allá de los intereses que podamos tener, como industria, para que esos índices sigan creciendo, es obvio que existe una relación directa entre práctica deportiva y salud. Una relación que incide directamente en el, a veces cuestionado, estado del bienestar. Y si no cambian las cosas, el futuro de este estado del bienestar puede ser bastante malo.

Las bases. Ese es el problema. El boom del running, del bike y de otros deportes se ha dado, básicamente, en una franja de edad que puede oscilar entre los 25 y los 50 años, siendo generosos. Un target que, es cierto, hace 10 ó 15 años era bastante sedentario y cuya “activación” ha sido clave para mejorar las ventas de material deportivo… y la salud. Pero ojo, en las bases, en la franja de edad que, en unos años, debe sostener gran parte del sistema, los índices apenas cambian. Los niños y muchos jóvenes son sedentarios, sin apenas actividad más allá de la estrictamente obligatoria. Mucho sofá, mucha tele, mucha Play, y muy poco deporte. Y claro, se disparan los índices de obesidad infantil y, sobre todo, se “construye” un target que costará mucho activar. Y que, probablemente, si se consigue, será dentro de una o dos décadas.

A estas alturas, sólo nos queda movernos. Empezar a hacer algo. Nos hemos aprovechado del boom de ciertos deportes casi sin quererlo y sin haber hecho absolutamente nada. La crisis, en vez de darnos la puntilla, nos ha dado un empujón. Pero ahora toca actuar. Actuar para evitar que muchos de los que se han enganchado al deporte lo dejen ahora que la crisis parece que se fue y, sobre todo, para que, quienes en 10 ó 20 años tienen que sostener el sector –y la sociedad-, tengan alguna ambición más que hacer deporte con un videojuego. Aunque sea por puro interés, hay que hacer algo más que vender camisetas de fútbol.

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