• Opinión
  • 12 de Dic, 2016

Sufrir... en la bonanza. El editorial de Jaume Ferrer

Parece que la cosa va en serio. Parece que, ahora sí, y aunque muy lejos, hay una luz al final del túnel. Puede que sea, simplemente, que las elecciones ya están relativamente cerca, pero también puede ser que lo peor lo hayamos dejado atrás y a partir de ahora las cosas tiendan a mejorar. La economía es cíclica, y era previsible que tarde o temprano las cosas empezaran a ir bien.

Esta interminable crisis, lo hemos dicho muchas veces, ha sido uno de nuestros mejores aliados en los últimos años. Sin quererlo, nos hemos beneficiado del importante incremento de la práctica deportiva y de los cambios en los hábitos de compra del consumidor, y cuando parecía que más complicada se ponía la cosa, empezamos a remontar el vuelo. Y en el peor contexto posible. El optimismo, sin embargo, no debe dispararse ahora. Por mucho que nos queramos engañar, el sector, como tal, ha tenido muy poco que ver en su propio repunte. Cuando tocaba actuar se quedó a la expectativa y la casualidad –y la suertehan propiciado que, en un mar tan revuelto, hayamos podido sobrevivir e, incluso, crecer. En 2014 el sector creció por encima del 5%. Importantes marcas, como adidas o New Balance, lograron crecimientos de doble dígito, y algunas cadenas, como Sprinter, dispararon su crecimiento por encima del 25%.

¿Qué pasará ahora sí, realmente, las cosas cambian? No es fácil preverlo. A priori la inercia que llevan determinadas modalidades deportivas es suficiente como para que a corto y medio plazo el sector siga manteniendo su dinamismo. Eso sí, seguramente este cambio a mejor obligará a las empresas a trabajar con más fuerza que, incluso, durante la crisis. Eso tan gastado de que lo importante no es llegar sino mantenerse cobra, hoy más que nunca, sentido. Y aunque parezca realmente paradójico, es ahora cuando el sector debe trabajar más fuerte para mantenerse y, sobre todo, para ganar cuota en el consumo del mal llamado tiempo libre y ocio. Sí, la crisis se ha cargado muchas empresas -relativamente pocas en nuestro sector-, pero no ha sido más que una selección natural; una suerte de limpieza curativa que ha dejado en esta nueva carrera a aquellos que realmente tienen capacidad para ganar. Los que han logrado colocarse en la primera línea de salida son los que tendrán más posibilidades de ganar. Pero toca luchar. Y mucho. La historia nos dice que la economía es cíclica, pero también los son las costumbres de los consumidores. Los grandes gurús que analizan los hábitos de compra de los consumidores pueden enredarnos con palabrería tanto como quieran pero, al final, el consumidor no es tan complejo. Y si vuelve a tener poder adquisitivo, volverá a comprar lo que compraba antes. Seguramente cambie el cómo y el dónde, pero el qué no cambiará mucho. Y al deporte siempre nos ha costado mucho buscar soluciones para ser ese “qué”.

Vienen meses que, aparentemente, invitan al optimismo, pero cuidado, lo que hemos ganado en mar revuelto lo debemos consolidar y no caer en la relajación pensando que lo peor ya ha pasado. La competencia, ahora, está más preparada que nunca.

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