• Actualidad Nacional
  • 08 de Mar, 2016

España pierde capacidad industrial

 El camino a la reindustrialización del país que prometen los cuatro grandes partidos con opciones de formar Gobierno no va a ser fácil. A pesar de ser el sector que mejor combate los ciclos económicos, España sale de la crisis iniciada en 2008 con un total de 49.584 empresas industriales menos. La destrucción asciende al 20% del tejido total.

Gran parte de la contracción industrial está ligada al pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008. El parón de las obras hace ocho años tuvo un impacto inmediato en las cadenas de montaje de la industria, sobre todo en aquella de pequeña dimensión que no pudo engancharse al tren de la exportación que saltó la frontera en busca de mercados con mayor potencial de crecimiento. Muebles, madera, elementos metálicos para la construcción, maquinaria...

En estos sectores el cierre de compañías afectó al 30% del total. Por autonomías, Canarias, Cataluña y Andalucía lideraron la destrucción de tejido industrial con tasas en todos los casos superiores al 25%. No obstante, estas dos últimas regiones son las que gozan en la actualidad de un mayor número de empresas industriales. Por el contrario, la región que mejor se defendió ante el fenómeno de la desindustrialización fue Navarra, donde la contracción se limitó al 7,8%. Cuando una fábrica cierra o se marcha a otro territorio, las opciones de que vuelva a reabrir sus puertas son casi nulas.

La puesta en marcha de este tipo de empresas suele requerir una elevada inversión -ligada a un crédito hasta ahora restringido a grandes compañías- y todo tipo de permisos a nivel estatal, autonómico y municipal. Por no hablar de la falta de una regulación clara que incentive a este sector. "Tenemos un problema de competitividad y urgen medidas en ámbitos como la energía o la logística", explica Agustín Martín, secretario general de Industria de CCOO.

El cierre de una fábrica lleva aparejado el despido de decenas e incluso cientos de trabajadores, según el tamaño de la instalación. Hay ejemplos recientes como el anuncio de cierre de Altadis en Logroño, que afecta a 471 empleos, o la paralización de una planta del gigante ArcelorMittal en Sestao. En los últimos siete años en el país han cerrado sus puertas un total de 227 compañías con más de 500 empleados, de las cuales 42 tenían más de 1.000 personas contratadas y cinco llegaban a superar el umbral de los 5.000. En total, el sector emplea hoy a 884.000 personas menos que antes de la crisis.

Los sindicatos denuncian que, a diferencia de Europa, los cierres industriales en España no van acompañados de ningún proceso de reestructuración hacia otros sectores con mayor potencial de desarrollo, lo que condena al país a una futura "desertización industrial". "Tras seis años de crisis, no se percibe ningún cambio en el modelo de crecimiento. España necesita una política industrial a largo plazo, regulando aspectos claves como la educación o la energía", añade Martín.

Pero no todos los sectores industriales han reducido su peso desde el año 2008. La industria ligada al negocio energético se ha incrementado aprovechando la progresiva liberalización del subsector eléctrico y hay más compañías dedicadas a la extracción de petróleo y gas atraídas por el auge del fracking y las pasadas prospecciones petrolíferas de Canarias.A pesar de la pérdida de tejido industrial, las fábricas supervivientes a la crisis han comenzado a reactivar su producción impulsadas por la mejora económica.

El Índice de Producción Industrial (IPI) cerró el pasado 2015 con un aumento anual del 3,4% aupada en el fuerte tirón de los bienes de equipo y los bienes intermedios, donde se registraron tasas de crecimiento del 7,6% y 6,8% respectivamente. Estos números muestran cómo las empresas industriales han iniciado la renovación de sus máquinas y la instalación de nuevas herramientas para afrontar un esperado incremento de pedidos.

La mejora de la industria también va por regiones. La Comunidad Valenciana lideró el pasado año la recuperación con una mejora de este indicador del 7,3%, seguida por la Región de Murcia (+6,3%) y Andalucía (+5,1%). En el lado opuesto de la balanza, autonomías como Islas Baleares (-10,1%), Cantabria (-5,7%) y Extremadura (-4,2%) lideran las caídas de actividad.

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