• Actualidad Nacional
  • 06 de Mar, 2016

El comercio de ejes turísticos, disconforme con la politica del Ayuntamiento de Barcelona

Con el plan 2016 de festivos de apertura comercial en zonas turísticas recién salido aprobado por el Ayuntamiento de Barcelona, las patronales más aperturistas son críticas y pesimistas respecto a su éxito. El Ayuntamiento de Barcelona lo anunció como acuerdo “consensuado”. Las asociaciones integradas en Barcelona Oberta (desde Barna Centre, al paseo de Gràcia, Born, Rambla…) admiten que “era esto o nada”, ante la presión del propio equipo de gobierno y del sector más tradicional del pequeño comercio que apuesta por descansar los domingos. La escisión sigue clara en el sector, pero crecen las voces económicas que alertan del peligro de pérdida de competitividad entre los grandes destinos turísticos. Si es que Barcelona quiere seguir estando entre ellos.

La consultora Kreab ha celebrado un foro (que abre una serie) con los máximos representas del comercio de ciudad que defienden la modernización horaria, pero también ha contado con entidades más divididas como Comertia (que aglutina a las cadenas de retail familiares catalanas) o con la voz del representante del pequeño comercio de Creu Coberta, en Sants. Al debate se ha sumado la patronal de pisos turísticos Apartur, la directora de Aguirre Newman Anna Gener, el presidente del Gremi de Restauració, Pere Chias, y otras voces del mundo empresarial.

Obviamente, su discurso es opuesto al de la Fundació Barcelona Comerç, que prefiere mantener el modelo tradicional de ventas y proximidad, en base a la conciliación familiar. Pero el otro bando ha tratado de hacer públicos sus argumentos sobre lo que consideran “una mala gestión” del conflicto horario. Para Gabriel Jené, la decisión sobre el futuro comercial de Barcelona está politizada y viciada en cuanto parte del sector está subvencionado por el consistorio. Joan Oliveras, presidente de la Rambla, mantiene que “hay problemas estructurales en el sector”, muy atomizado y que aún no ha encajado los cambios de hábitos de consumo. “Hay quien añora la Barcelona que desaparece y los que vislumbran la nueva Barcelona y ven con perplejidad las decisiones políticas”, porque “una de la pocas herramientas contra las compras digitales es ponerse al día y adaptarse”, insiste, antes de que llegue “la desertización” por ser poco competitivos.

PREOCUPA "EL MODELO BARCELONA"

El vicepresidente de Barna Centre, Javier Cottet, asume que el tema está liquidado a nivel político, pero preocupa “el modelo Barcelona”, “no se entiende que nos carguemos la imagen, es incomprensible no querer turistas ni entender que el IVA va a parar a las arcas municipales y se necesita para el estado del bienestar”. De nuevo, recriminaciones generalizadas a Colau (estas sí unánimes en el sector) por su permisividad del top manta. “La alcaldesa no puede estar en contra de toda la economía productiva”, tercia.

Chias recuerda que en la restauración abrir en domingo se ha convertido en habitual, porque lo que manda es la demanda, y defiende “libertad para las actividades” como reflejo de la sociedad de consumo. Y desde el sector inmobiliario, Gener, de Aguirre Newman hace hincapié en “los datos objetivos sobre demanda de locales en los ejes turísticos, de alquileres y ocupación” para concluir que “el turismo se mueve por determinadas zonas y quiere comprar en domingo”, sin que deba alterar el movimiento del resto de barrios. En Madrid, con libertad absoluta, solo opta por abrir el centro. Para Gener, “la ciudad ha cambiado pero el modelo comercial aún no”.

MIEDO A ABRIR

El temor expresado por los participantes es que Amazon funciona las 24 horas, mientras Barcelona pone freno a los cambios. Para Marga Domingo, presidenta del comercio del Born, zonas de pequeños vendedores como el barrio que comanda necesitan abrir en festivos porque es cuando facturan la mitad de toda la semana, arropados por el ambiente de sus equipamientos culturales y la afluencia no solo de turistas extranjeros, sino de otras comarcas. “Cada día hay más tiendas abiertas en domingo en el Born, con miedo, pero amparados por el decreto del Gobierno”, que recurrió la Generalitat.

En medio de la polémica, Jené lamenta que la confusión castigará a los resultados, porque los cinco domingos autorizados por el ayuntamiento (en mayo y octubre) son pocos y dejan el verano en desventaja respecto a otros grandes destinos, con soluciones como una normativa diferenciada para unidades turísticas en París. “Hay desconcierto porque ni los compradores saben cuándo se abren ni lo entienden los propios trabajadores”, destaca. Como resultado, se dejará de ingresar mucho dinero, teniendo en cuenta que la estancia media en la ciudad es de 2,1 noches y sobre todo de escapadas de fin de semana. Oliveras apunta también a los millones de excursionistas que no pernoctan pero sí vienen a pasar el día, muchas veces un domingo.

En Comertia hay distintas sensibilidades al respecto, pero Joan Carles Calbet reclama buscar una solución que “evite perder turismo, sin hacer daño a municipios cercanos”. “No podemos ir a máximos porque abrir más no es igual a aumentar la demanda”, pero defiende un intermedio entre los máximos de Madrid y los mínimos de Euskadi.

CAMBIO DE HÁBITOS

La discreta implantación de este año en Barcelona hace temer por más fuga de compradores no solo a centros como La Roca Village (abierto en festivos) sino al futuro marco outlet de Viladecans, apunta Luis Muñoz, gerente de Amics del Passeig de Gràcia. Y Suriñach advierte que el estudio realizado hace tres años para analizar el impacto de un tipo u otro de aperturas en festivo ha perdido vigencia, porque “el cambio de hábitos ya se ha producido” en un comercio cada vez con más peso online.

Un rara avis es el caso de Creu Coberta, eje de barrio pero con ubicación estratégica cerca de la Fira, donde se podía abrir los domingos de apertura para zonas turísticas. Amalia Marco, gerente del vecino centro comercial Arenas, asegura que el verano pasado la apertura en festivos se dejó notar con fuerza en muchas de sus tiendas. Lluis Llanas, en Creu Coberta, enfatiza que no se puede “hacer daño al comercio de barrio, pero hay que replantearse cómo será el comercio de proximidad porque el modelo cambia”. Y sobre todo, hay que reformular un turismo responsable y un comercio sensible al respecto. Echando leña al fuego, la directora del lujoso One Ocean Port Vell, aseguró que algunos de los millonarios clientes que llegan en yate se quedan pasmados al ver que no pueden ir de compras un domingo en la ciudad. Jeques, la mayor millonaria de Alemania… citó. Y lo gastarán en otro lado, se queja. Precisamente, el nuevo ayuntamiento es abiertamente contrario a la implantación de esta marina de élite, alejada del modelo de ciudad que defiende.

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