• Actualidad Nacional
  • 02 de Feb, 2016

Barcelona quiere eliminar los domingos de apertura comercial en verano

 Barcelona pretende reducir en un 60% los domingos de apertura de comercios en la ciudad durante los meses de mayor afluencia turística, reduciendo las 10 jornadas que se registraron en el 2014 y el 2015 hasta los cuatro días que plantea para el año en curso y que concentrará en los meses de mayo y octubre. Esta es la propuesta que trasladará este martes el gobierno de Ada Colau a los diferentes agentes que conforman el sector comercial en la capital catalana para configurar la agenda de actividades del 2016.

El consistorio apela al exiguo 16% de tiendas que abrieron sus puertas todos los domingos que les permitía la legalidad durante los pasados veranos para fundamentar su decisión de acotar el calendario operativo de estos establecimientos. La cifra se suma a los resultados obtenidos en los sondeos realizados por el consistorio tanto a la ciudadanía como a representantes del gremio para disponer del diagnóstico más detallado de la situación, según fuentes municipales.

Desde Barcelona Oberta, que aglutina a los ejes más céntricos y turísticos, Gabriel Jené muestra su "indignación" por una propuesta a la que el sector comercial en su mayoría se opone "drásticamente". Y asegura que el consistorio aprovecha una propuesta del gremio de ampliar la apertura de domingos a mayo y octubre por la llegada de visitantes con alto poder adquisitivo para limitar las fechas a esos meses y "acabar con el periodo estival". Jené sostiene que "la política de extremos de Colau se está cargando estructuras clave de la economía de la ciudad" mientras hace caso omiso de problemáticas como el 'top manta'.

EL CASO DE CIUTAT VELLA

El ayuntamiento habla de un “bajo seguimiento” en la apertura de las tiendas en el estío, a excepción de Ciutat Vella y de entornos con una mayor afluencia de turistas. De este distrito son precisamente la mayoría de los comercios que sí aprovecharon el permiso para abrir esos 10 días disponibles, especialmente los relacionados con la alimentación.

El análisis municipal destaca que, según el propio gremio, el 66% de las tiendas no abrieron ninguna de las jornadas festivas disponibles. Y refuerza la tesis con las impresiones que atribuye a los comerciantes: 6 de cada 10 sostienen que están “poco o nada de acuerdo con este calendario”, frente a los 3 que sí se muestran bastante o muy partidarios. Solo Ciutat Vella se descuelga de esa dinámica, al ser el único distrito que se muestra de acuerdo con la apertura de 10 días, con un 68% que lo apoya.

POLARIZACIÓN

El ayuntamiento constata asimismo la existencia de “posiciones polarizadas" en cuanto a la posibilidad de levantar las persianas en domingo en verano. Cuatro de cada diez lo rechazan de plano, mientras que un 30% abrirían ese festivo semanal durante todo el año. Las cifras no difieren mucho al recabar la opinión de los ciudadanos: un 30% son partidarios de eliminar esas jornadas de apertura, frente al 50% a los que les parece una buena iniciativa.

El informe destaca que ocho de cada diez encuestados no plantearían problemas para buscar otro día para realizar sus compras en el caso de encontrarse el comercio cerrado. Un 60% considera muy fácil de conciliar con su disponibilidad horaria frente al 19,8% que verían bastante o muy difícil encontrar otro día para adquirir los productos que demande.

El 8 de octubre, el consistorio impulsó un proceso participativo en la zona declarada de interés turístico: Ciutat Vella, el Eixample, Sants-Montjuïc, Gràcia y Sant Martí. La consulta se extendió al sector comercial, sindicatos, consumidores y vecinos. De las 1.913 aportaciones, 1.543 fueron de vecinos y 370 de colectivos. Una cifra calificada de “escasa y muy poco representativa” por parte de Barcelona Oberta.

Una fórmula compleja
El gobierno de Ada Colau decidió mantener la regulación que aplicó Xavier Trias al final de su mandato, y que estipulaba que los comercios ubicados en las zonas turísticas de la capital catalana pudieran abrir durante 8 horas los domingos de julio y agosto y hasta el 15 de septiembre, entre las diez de la mañana y las seis de la tarde. La fórmula fue muy criticada por los actores con representación en el sector turístico.

La ley catalana que regula el sector permite a los comercios la apertura de 10 festivos. Ocho de esos días los decide el Govern (dos de los cuales los puede reubicar cada consistorio), así como dos más que puede seleccionar cada consistorio en función de sus intereses. Merced a un régimen especial aprobado el 2013 por el Gobierno central, las ciudades turísticas pueden añadir más festivos de libre apertura, bien en las áreas con más presencia de visitantes o en toda la urbe.

fuente: elperiodico.es

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