• Actualidad Nacional
  • 24 de Dic, 2014

El IVF compra a Bankia parte del suelo baldío de Kelme por 20 millones

Después de años negándose a ejercer la opción de compra sobre la parte que Bankia y Sabadell poseen de la sociedad que se quedó el suelo de Aguamarga de los antiguos dueños de Kelme, el IVF asumirá la mayoría de las pérdidas de un rescate ruinoso. La compra aún debe ser aprobada por el Consell.

Cuando parecía que el IVF despejaba parte de su riesgo en el negocio deportivo después de que Peter Lim asumiese la propiedad del Valencia CF y devolviese parte del aval público que Bankia ya había cobrado, se reabre otra herida, la del rescate de la marca deportiva Kelme. Un nuevo caso que tomando las plabras del propio conseller Moragues se puede definir como de "susto o muerte".

Para asumir la deuda de la sociedad que fabricaba las prendas deportivas, la Generalitat, Bancaja y CAM crearon en su día Desarrollos Urbanísticos Aguamarga, una sociedad que asumió los terrenos que los antiguos dueños de Kelme poseían en las salinas alicantino de Aguamarga a cambio de deuda. Esos terrenos nunca se recalificaron por su valor ecológico y de hecho existía un pacto con el Ayuntamiento de Alicante para que los cambiase por suelo en otras zonas del municipio.

El problema es que el Plan General Urbanístico de Alicante no avanza y el mercado inmobiliario no ha hecho más que hundirse desde que se cerró la compra. Como publicó EXPANSIÓN, hace un año la sociedad entró en concurso de acreedores y en principio se daba por hecho que cada parte asumiría sus pérdidas, unos 35 millones en total.

Los bancos habían intentado varias veces que el Consell ejecutase una opción de compra de su parte contemplada en el acuerdo inicial, pero la Generalitat se acogía a la ley de Estabilidad que le impedía aumentar su presencia en empresas. Una limitación que sin embargo no fue óbice para comprar Valmor y el Gran Premio de Fórmula 1.

En el caso del IVF las pérdidas que le correspondían en principio eran 6 millones que en sus cuentas de 2013 ya aparecen como deteriorados y provisionados por el concurso. Bankia, a través de Cisa, era el principal socio, con el 36% de la sociedad, y 20 millones de pérdidas entre capital y prestamos.

Sin embargo, el banco de Goirigolzarri, como ya pasó con el Valencia CF, no está dispuesto a comerse los marrones heredados por los tejemanejes de Bancaja y la Generalitat y asumir su parte de deuda teniendo firmado una compromiso previo que, como el aval, le guarda las espaldas. Y más cuando tiene que rendir cuentas a la Comisión Europea.

Y parece que el IVF ha cedido a sus pretensiones según desvela el informe de la Sindicatura de Cuentas: "El 23 de octubre de 2014, uno de los socios y el IVF formalizaron una escritura de cumplimiento de opción de venta y compraventa de participaciones y crédito, sujetos a condición suspensiva, por un importe conjunto de 20.188.196 euros más los intereses devengados desde la fecha de ejercicio efectivo de la opción de venta (19 de noviembre de 2011), siendo dicha condición suspensiva el otorgamiento de la preceptiva autorización de la operación por el Consell de la Generalitat."

Aunque no pone nombre, no hay duda de que sólo puede ser Bankia. Es decir, que además de 20,18 millones tendrá que pagar los intereses, si finalmente el Consell aprueba esta operación, que por el momento no ha sido autorizada según los síndicos. Lo normal es que Sabadell, que con la garantía del Esquema de Protección de Activos podía ser más benévolo, exija el mismo trato y reclame los alrededor de nueve millones de su parte. Al fin y al cabo quien acabaría asumiendo las pérdidas sería el Frob, el mismo accionista mayoritario de Bankia.

Guerra abierta con Tirant
Lo peor de todo es que la situación de la rescatada tampoco permite ser muy optimista. La propia New Millenium Sports (la sociedad que asumió la actividad y marca de Kelme) mantiene un litigio con Aguamarga y le reclama más de un millón de euros. De hecho, el consejero del dueño de New Millenium en Aguamarga, el fondo Tirant del que es partícipe el propio IVF y hasta hace poco las dos entidades financieras, no firmó las cuentas por sus discrepancias sobre el reconocimiento de esa deuda. A su vez la Agencia Tributaria, la Seguridad Social y la propia Generalitat reclaman deudas, a Aguamarga.

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