• Actualidad Internacional
  • 17 de Nov, 2014

Cada ciclista ahorra 276 euros a la sociedad en beneficios intangibles

 Un estudio de la London School of Economics señala que cada ciclista ahorra 276 euros a la sociedad en beneficios intangibles (sanidad, medioambiente y producción laboral). Este análisis cuantifica por primera vez el éxito económico total de este sector en Reino Unido, que aporta más de 3.800 millones de euros a la economía del país, lo que supone un valor de casi 300 euros por cada ciclista.

En el año 2010 se realizaron 208 millones de desplazamientos en bicicleta, lo que significa que hubo 1,3 millones de ciclistas más. Esto suma un total de 13 millones en todo el país. Los crecientes niveles significan más dinero para las arcas públicas, por lo que la contribución de este sector aumentó en 874 millones.

El doctor Alexander Grous (miembro del Departamento de Gestión de London Shool of Economics, LSE) habla de un “Producto Ciclo Bruto”, teniendo en cuenta factores como la fabricación de las bicicletas, la compra de accesorios y el empleo relacionado con el sector. El pasado año se vendieron un 28% más de bicicletas al por menor, lo que sumó 3,7 millones a un precio medio de 560 euros. La ventas de accesorios también supuso una contribución significativa, seguida por los 638 millones obtenidos a través de las 23.000 personas empleadas en el sector.

El aumento del “ciclismo urbano” conlleva una serie de beneficios para las empresas. Las personas que usan la bicicleta de forma regular se ponen enfermos 7,4 días al año frente a los 8,7 que no la usan. Esto supone un ahorro en la economía de 163 millones de euros al año en absentismo.

Grous encontró que durante un período de diez años el valor presente neto de los ahorros de costos a la economía podría elevarse a dos millones de euros. Un aumento del 20% en los ciclistas en 2015 podría ahorrar al Servicio Nacional de Salud cerca de 66 millones en costes sanitarios. Además, supondría unos beneficios potenciales asociados a la reducción de la congestión debido al tráfico y, por tanto, de la contaminación.

Tras analizar los resultados de este estudio, Grous manifestó que “la buena noticia es que los factores estructurales, económicos, sociales y de salud parecen finalmente haber creado un verdadero cambio radical en el sector ciclista en Reino Unido. El crecimiento de la participación del que hemos sido testigos en los últimos años se siente como una tendencia sostenible por primera vez. Con el fin de aprovechar este impulso y seguir el ejemplo, en términos de participación, de países como Dinamarca y los Países Bajos, ahora es esencial que la industria se centre en la conversión de aquellos ciclistas de ocio en usuarios regulares”.

 

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