• Actualidad Nacional
  • 21 de Mar, 2014

La mítica Miguel Sport podría desaparecer si no llega a un acuerdo con Intersport

 La deuda contraída con Intersport, el grupo internacional de compra de material deportivo, con el que trabaja desde el año 1982, ha llevado a la empresa familiar lucense Miguel Sport, al concurso de acreedores. Fue admitido ayer a trámite por el Juzgado Mercantil, que nombró administrador concursal a Jorge Borrajo Dios, de A Coruña. La bajada de las ventas como consecuencia de la crisis fue lo que llevó a la veterana empresa lucense a una situación complicada. A ello se sumó la apertura de la macro tienda de Decatlón en As Gándaras, que canalizó buena parte de las compras y que supuso un varapalo para las empresas lucenses del sector.

El fundador de Miguel Sport, Miguel Moure Bourio, reconoció ayer que la continuidad del negocio depende en estos momentos de si al grupo de compra le interesa seguir con su enseña en Lugo. En ese caso es probable que las partes lleguen a un acuerdo con quitas y esperas de la deuda. De lo contrario los establecimientos se verían abocados al cierre, según admitió el empresario.

Miguel Sport cuenta en estos momentos con dos tiendas operativas en la provincia, la de Bispo Aguirre, en la que concentraron el negocio en la capital lucense, después de cerrar la de la calle San Marcos y la de Monforte. Da trabajo a 12 personas y antes de la crisis tenía 25 empleados.

Miguel Moure Bourio reconoció que la bajada en las ventas fue la causa principal de que Miguel Sport no pudiera hacer frente a las deudas contraídas y solicitara la intervención judicial. También admitió que la puesta en marcha de Decatlón, en As Gándaras, tuvo incidencia en el descenso en la facturación. «Todo es una cadena -dijo- que va precipitando acontecimientos. Nosotros fuimos cerrando poco a poco a medida que iban bajando las ventas, hasta que la situación se hizo insostenible».

 Empresa con tradición

El origen de Miguel Sport hay que buscarlo en Deportes Bourio, una empresa creada hace más de cien años por la familia Bourio, que apostó, en el año 1982, por el grupo internacional de compras Intersport, con una red de más de 5.000 tiendas. La decisión de integrarse en esta red la adoptaron con la intención de no perder el tren y poder competir con distribuidoras de material y ropa deportiva como El Corte Inglés o Decatlón.

Las riendas del negocio las llevaba Miguel Moure Acuña, que tomó el relevo de su padre cuando se jubiló.

Una vez que se publique el edicto del Juzgado Mercantil en el Boletín Oficial del Estado, los acreedores dispondrán del plazo de un mes para hacer valer sus derechos en el concurso.

FUENTE: La Voz de Galicia

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