• 20 de Dic, 2013

Cerca del 40% de la población adulta es inactiva en su tiempo de ocio

El Ministerio de Sanidad ha elaborado el informe "Tendencia de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas”. En él se denuncia que más del 40% de los adultos españoles se declaran inactivos en su tiempo libre, siendo esta prevalencia un 60% mayor en aquellos con un nivel de estudios más bajo. Munideporte ofrece el documento.

En las estrategias de salud de muchos países se persigue la reducción de la aparición de enfermedades crónicas, como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias y la diabetes. Entre los objetivos propuestos, se encuentra la eliminación del tabaquismo, el aumento de la proporción de población físicamente activa, la adopción de dietas que contengan menos cantidad de grasas y mas raciones de frutas y verduras y la disminución de la proporción de población que consume alcohol en cantidades de riesgo para la salud.

Este informe presenta la evolución de la prevalencia de tabaquismo, inactividad física, obesidad, consumo insuficiente de frutas y verduras (FV) y consumo de alcohol en cantidad de riesgo para la salud en España. Para ello, se ha utilizado la información de las encuestas nacionales de salud realizadas entre 2001 y 2011/12. Concretamente, se han analizado los datos obtenidos de los entrevistados mayores de 16 años.

Los resultados muestran que el porcentaje de población con inactividad física ha disminuido desde 2001 a 2011/12, aunque ese último año más de un 40% de la población adulta se declaró inactiva. La frecuencia de obesidad aumentó en la población adulta española entre 2001 y 2011/12, excepto en las mujeres de 45 a 64 años, en las que se redujo un 2,6%.

En 2011/12, la frecuencia de inactividad física fue mayor en las mujeres que en los hombres, siendo esas diferencias de mayor magnitud en los grupos de edad más joven (16 a 24) y más avanzado (65 y más años). La prevalencia de inactividad física en el tiempo libre en 2011/12 fue de alrededor de un 60% mayor en los individuos con menor nivel de estudios que en aquellos otros con el nivel de estudios más elevado. Esa diferencia en 2001 era de alrededor del 70%.

Este dato se observó tanto en hombres como en mujeres, si bien las diferencias en la prevalencia entre el grupo con mayor y con menor nivel de estudios fue ligeramente superior en hombres. En 2011/12, la diferencia absoluta entre las comunidades autónomas con mayor (Cantabria y Murcia) y con menor prevalencia de inactividad física (Navarra, La Rioja o Asturias) fue de más del 31%. Este amplio rango observado entre las comunidades autónomas ha venido aumentando desde el año 2001, cuando era de alrededor del 22%.

La frecuencia de la obesidad en la población adulta española aumentó en términos absolutos en un 3,8% (2% en mujeres y 5,7% en hombres) desde 2001 a 2011/12. Esta tendencia ascendente se observó de forma continuada durante toda la década, excepto en las mujeres, entre las que se apreció un ligero descenso entre 2006 y 2009. La tendencia creciente que experimentó la prevalencia de obesidad entre 2001 y 2011/12 se vio en todos los grupos de edad y sexo estudiados, excepto en las mujeres de 45 a 64 años, en las que la prevalencia de obesidad se redujo un 2,6% durante el tiempo analizado.

Los individuos con un menor nivel de estudios muestran una mayor prevalencia de obesidad. Este gradiente inverso se observó tanto en uno como en otro sexo, pero mientras que la prevalencia de obesidad en las mujeres con estudios primarios o inferiores fue cuatro veces superior a la de aquellas con estudios universitarios, en los hombres fue aproximadamente dos veces superior.

La inactividad física está considerada, por detrás del tabaquismo, la hipertensión arterial y el exceso de azúcar en la sangre, como el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo, causando el 6% del conjunto de las defunciones. Hay evidencia de que la inactividad física incrementa el riesgo de diversos problemas de salud, incluyendo algunas de las principales enfermedades crónicas como la cardiopatía coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, la hipertensión arterial o el cáncer de colon.

Aunque la relación entre el beneficio potencial para la salud de la actividad física y la frecuencia, duración o intensidad de la misma es muy compleja y existen todavía algunas lagunas, hay acuerdo en que la mayoría del efecto beneficioso sobre la salud en la población adulta se obtiene con la práctica regular de al menos 150 minutos a la semana de actividad física aeróbica de intensidad moderada.

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