• Actualidad Internacional
  • 30 de Abr, 2013

Siete recomendaciones de la OMS para promover la actividad física

Siete recomendaciones de la OMS para promover la actividad física La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado siete recomendaciones sobre la promoción de la actividad física. El objetivo es prevenir el incremento del sedentarismo y fomentar un desarrollo infantil adecuado, así como un envejecimiento saludable. Para ello propone aplicar estrategias múltiples y convergentes en políticas públicas.

Para lograr invertir la tendencia de disminución de la actividad física que se constata en todos los países, será necesario comprometerse y combinar estrategias socio-culturales, así como medio ambientales. La actividad física se ve afectada por las políticas y prácticas en los ámbitos educativos, del transporte, de parques y recreación, de medios de comunicación y empresas, por lo tanto todos estos sectores de la sociedad deberán participar en las soluciones.

Hay una clara necesidad de informar, motivar y apoyar a las personas y a las comunidades a mantenerse activas de una forma segura, accesible y agradable. No existe una sola solución para aumentar la actividad física, un enfoque integral y eficaz requerirá la aplicación de estrategias múltiples y convergentes. Para apoyar a los países dispuestos a asumir este reto, según la Organización Mundial de la Salud existen siete “mejores inversiones” para promover la actividad física, que cuentan con evidencia de eficacia y que tendrán aplicabilidad mundial.

1) Programas escolares integrales. Los colegios pueden facilitar la práctica de la actividad física a la gran mayoría de los niños y los jóvenes. Estos constituyen un entorno decisivo para llevar a cabo programas que ayuden a los alumnos a desarrollar los conocimientos, habilidades y hábitos que les permitan llevar una vida saludable y activa durante muchos años.

2) Políticas y sistemas de transporte que den prioridad a los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público. El “transporte activo” es la forma más práctica y sostenible de aumentar la actividad física diariamente. Si éste crece, se conseguirán beneficios colaterales como la mejora de la calidad del aire, la disminución del tráfico y la reducción de las emisiones de CO2.

3) Normativa e infraestructuras de diseño urbano que permitan un acceso equitativo y seguro. El medio ambiente físico construido adecuadamente puede ofrecer lugares seguros y accesibles donde las personas participen en actividades de recreo, hagan ejercicio, caminen o monten en bicicleta.

Las regulaciones de planificación y diseño urbano a nivel nacional, regional y local requieren la creación de zonas mixtas en las que los establecimientos comerciales, de servicios y los lugares de trabajo se ubiquen cerca de las viviendas, así como que haya redes viales que faciliten a las personas poder caminar o montar en bicicleta para llegar a sus destinos.

4) Los conceptos de actividad física y prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles integrados en los sistemas de atención sanitaria. Los médicos y los profesionales de la salud influyen de una manera importante en la conducta de los pacientes, por lo que pueden incidir en amplios sectores de población. En la prevención primaria y secundaria es importante la formulación de mensajes positivos sobre la actividad física, siempre adaptándose a los recursos disponibles y a las capacidades del paciente.

5) Educar a la población, utilizar los medios de comunicación para concienciar y modificar las normas sociales en materia de actividad física. Los medios ofrecen una forma eficaz para transmitir mensajes claros y consistentes sobre los beneficios de la actividad física. En casi todos los países, la promoción de la actividad física brilla por su ausencia en los medios. Por ello, se podrían utilizar para fomentarlo entre los ciudadanos, aumentar sus conocimientos, modificar las normas y valores de la comunidad y motivar a las personas a llevar una vida más activa.

6) Programas dirigidos a la comunidad en los que participen diversos entornos y sectores y que movilicen a la comunidad y a sus recursos. Son más eficaces los enfoques comunitarios integrales que inciden en la práctica de la actividad física en todo el trayecto vital que un solo programa dirigido a la población con el objetivo de aumentar el nivel de actividad física.

Si las diferentes políticas, programas y actividades de educación de la población dirigidas a fomentar esta práctica se ubican en entornos decisivos como las ciudades, los gobiernos locales, las escuelas y los lugares de trabajo se tendrá la oportunidad de obtener políticas y programas educativos integrados. Los enfoques comunitarios integrales realizados en los lugares donde la gente vive, trabaja y se divierte tienen la ventaja de movilizar a un mayor número de personas.

7) Sistemas y programas deportivos que promueven el “Deporte para todos” y fomenten su práctica en todas las etapas de la vida. El deporte es popular en todo el mundo y se puede fomentar la participación de las personas en la actividad física mediante la aplicación de políticas y programas de deporte comunitario o “Deporte para todos”.

En base al atractivo universal que tiene el deporte, se podría organizar un sistema deportivo integral que contemplara la adaptación de cada deporte ofreciendo una gran variedad de actividades, respondiendo así a los intereses de hombres, mujeres y niños de todas las edades. Las organizaciones gubernamentales y privadas pueden promover, además, la actividad física mediante políticas y programas de apoyo que reduzcan las barreras sociales y financieras, así como aumentar la motivación para la práctica, sin olvidar tampoco las personas con algún tipo de discapacidad.

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