• Ferias
  • 07 de Mar, 2013

Sports Unlimited Valencia: ¿Punto final o punto y aparte?

Hoy jueves se ha cerrado la quinta edición de Sports Unlimited y el balance, para qué engañarnos, no ha sido bueno. Al menos en el apartado de retail. Pocos expositores, alguna que otra agenda vacía, los compradores de siempre y unas jornadas paralelas preocupantemente vacías.

La lógica, seguramente, nos llevaría a pensar que hemos asistido a la última edición de este club de negocios cuyo formato no ha encajado en estos cinco años en un sector que, simplemente, está más atrasado de lo que nos gusta pensar. Después de una segunda y una tercera edición bastante aceptables, ya el año pasado SU dio muestras de estar languideciendo, lo que obligó a sus responsables a, siguiendo los consejos de los expositores, adelantar fechas.
El resultado no podía ser peor de lo esperado. Ni siquiera quienes apretaron tanto para que SU coincidiera, aunque fuera tarde, con la campaña de sell-in, apostaron por este encuentro, que vio como este cambio, además, finiquitaba el segmento bike.

Al final, la edición 2013 abrió sus puertas con apenas 20 expositores. Cuatro o cinco de outdoor, alguno de raqueta, otros vinculados al baño, alguno al multideporte o al fitness… En definitiva una segmentación muy pobre y caótica que dificultaba mucho la convocatoria de los compradores.

Desde el instante en que abrió sus puertas la edición 2013 la sensación era, insisto, de punto y final. Y más aún cuando las jornadas paralelas sumaron más ponentes que oyentes. Sin el paraguas de Reed las cosas estaban muy claras: los responsables de Feria de Valencia, que tienen la pelota en su tejado, ni son tontos ni quieren perder dinero apoyando un modelo que no tiene aceptación, así que lo mejor es pasar página y no insitir.

En cinco años quienes están detrás de este proyecto lo han intentado todo. Han hecho trajes a medida para todo el mundo y han puesto alfombras rojas a quienes deberían ser un reclamo para afianzar este punto de encuentro. Y nada. Ninguna respuesta. Seguramente el problema no sea el modelo, sino el sector.

Sinceramente, aún no se sabemos qué pasará el próximo año, porque aunque todo el mundo da por muerto este punto de encuentro, hay quien aún cree que el muerto puede reanimarse. Reinventándose, quizás cambiando de sitio, pero, eso sí, manteniendo el formato de agendas cerradas. ¿Una locura no enterrarlo? Puede ser, pero hay dos datos que justifican un último intento: por un lado, el espacio dedicado al fitness ha demostrado que el modelo es viable y que, si hay voluntad, puede tener continuidad. No en vano, casi todas las grandes del fitness llevan 5 años confiando en Valencia, y habrá que ver cuál es el futuro de esta parte de SU si el retail desaparece. Por otro lado, y ese quizás sea el más importante, todo el mundo que ha estado en Valencia, aunque presagiaba el fin, lo lamentaba. Al fin y al cabo, no nos olvidemos, es el único punto de encuentro nacional del sector.

Ahora toca reflexionar y no tomar decisiones precipitadas. Ni para bien, ni para mal. Después de 5 años los responsables de SU, que insistimos lo han intentado todo, ya deberían tener muy claro quién quiere y quién no quiere jugar y, si se atreven con otra, no deberían perder más tiempo haciendo la ola a quienes, desde hace cinco años (o muchos más) dan la espalda al sector.  Que se centren en un perfil de marcas que sí pueden encajar en su modelo de feria, que lo hay y que es lo suficientemente fuerte, en volumen, como para sostener el encuentro.

Habrá que cambiar cosas. Y muchas. A nivel comercial, a nivel de comunicación –simplemente lamentable en esta quinta edición-, también en precios (excesivamente alto para todo el mundo) y, sobre todo, en actividades paralelas, pero si al final alguien se anima a intentarlo, estoy seguro de que tendrá el apoyo de los medios y de una parte del sector que sabe lo importante que es un punto de encuentro sectorial.

Insisto, si se hundo el barco, la culpa no es sólo de quienes lo conducen.
 

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