• Actualidad Nacional
  • 29 de Jun, 2012

Los uniformes olímpicos aún no están en España

Queda poco para el final de la Eurocopa y el comienzo de la cuenta atrás para la próxima competición deportiva de prestigio internacional, acuñada hace siglos en la Grecia Antigua: los Juegos Olímpicos, que este año aterrizan en Londres.

Como en toda competición de renombre es de rigor que salten chispas entre algunos de los implicados. Sin embargo, en este caso no son los deportistas quienes protagonizan estos episodios de roces, sino los que mueven los hilos de la moda detrás del telón deportivo: BoscoSport, la firma rusa encargada de vestir a los jugadores españoles, cuya tardanza y cuyos resultados han provocado una crisis en todas las escalas de los amantes del deporte. En la recta final nos hemos encontrado con la desagradable sorpresa de unos bocetos con modelos poco convencionales que hicieron saltar las alarmas tras su presentación en TVE y que, además, aún no están en España.

BoscoSport jugó su último set presentando recientemente la versión definitiva del uniforme olímpico. No obstante, su lanzamiento ha suscitado ciertos recelos pues, aunque la marca afirma que sus diseños cuentan con el visto bueno del Comité Olímpico Español, a treinta días del arranque de la competición no se ha organizado la presentación oficial. Si a esto le sumamos las declaraciones del organismo deportivo acerca de que ni confirman ni desmienten que este sea el atuendo definitivo debido a la ausencia de presentación, y que las prendas de ropa no han llegado a España, hay motivos suficientes para ponerse nervioso ante la posibilidad de que nuestros deportistas tengan que debutar desnudos. Esta vez, se lo pondríamos en bandeja a los guiñoles franceses.

El testigo de la polémica ha pasado de mano en mano y, como el teléfono roto, su contenido ha ido evolucionando hasta llegar a conclusiones indignadas: el hecho de que España, un país con millones de parados que cuenta con una industria textil fuerte, haya encargado la producción del uniforme olímpico a una marca rusa cuya mayor pretensión es promocionarse dentro de nuestras fronteras. De ser así, cabría esperar que al menos actuaran con diligencia y presentaran propuestas innovadoras y originales. Propuestas que, como los torneos de Nadal, la última victoria de Fernando Alonso o la lotería de penaltis de la semifinal de España contra Portugal en la Eurocopa 2012, sean capaces de dejarnos sin respiración. Y sin embargo, los bocetos que han llegado a nuestras manos -como el estilo años 80 de los trajes para el desfile inaugural- aun con su pretensión de rescatar y plasmar el folclore español, no convencen. No extraen la esencia de nuestro espíritu deportivo.

"Los deportistas españoles son los mejores del mundo, pero van a ser los peores vestidos". De este modo se quejaba al diario El País Modesto Lomba, Presidente de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME), quien, para avivar la llama de la polémica, remató afirmando que "El presidente del COE es el peor enemigo de España". Efectivamente, las grandes factorías de la moda española se sienten traicionadas por no haberles confiado la creación del uniforme de sus deportistas, protestas a las que ha respondido el jefe de prensa del COE afirmando que en el momento de adjudicar el diseño de los uniformes, ningún diseñador, marca o fabricante español se acercó a ellos con una propuesta. Mientras que, según palabras del representante, "BoscoSport lo hizo con una inmejorable".

En lugar de seguir resignándose por algo que ya no tiene solución, los grandes modistas españoles ya ponen su foco de mira en el futuro, en las Olimpiadas de Río de Janeiro de 2016. Están dispuestos a pelear para convertirse en los próximos diseñadores del vestuario olímpico español, incluso se han ofrecido a trabajar gratuitamente, lo que hizo la empresa rusa (cuyos resultados se estiman en una valoración de 1,5 millones de euros). Sin embargo, el contrato que se firmó con BoscoSport perpetúa su trabajo hasta la edición de 2016. ACME está contra las cuerdas.

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