• 01 de May, 2012

Los centros comerciales toman impulso

Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que desequilibró por completo la economía española y que contribuyó en gran medida a generar la actual coyuntura de recesión, las inversiones en nuevas obras y proyectos ha experimentado un descenso vertiginoso que dura hasta hoy. Sin embargo, la compraventa de locales comerciales ha sido uno de los sectores de actividad inmobiliaria que mejor han soportado la instaurada desconfianza de los potenciales inversores.

Eso es, al menos, lo que ratifica el último estudio de la consultora inmobiliaria internacional Jones Lang LaSalle sobre el estado actual y futuro del mercado de detal en España. Según los datos ofrecidos, las transacciones de estos locales comerciales movieron en el país unos 550 millones de euros durante el pasado 2011, lo cual supone un crecimiento de 4,7 puntos porcentuales más que en 2010. Datos relativamente positivos que, junto con las previsiones para este año, auguran una prometedora etapa de recuperación. Algo nada comparable, en todo caso, a los 3.000 millones que se invirtieron durante el año 2006, cuando la economía española se encontraba en una situación boyante y la especulación inmobiliaria estaba a la orden del día.

Si bien el volumen de inversión sigue una línea continuista con respecto a años anteriores (de hecho, el informe señala que hasta 21 nuevos centros comerciales se abrirán en España a lo largo del presente año), resulta significativo que las cifras de desocupación de los locales en estas grandes superfícies alcanzaron el pasado año el 9% de la superficie bruta alquilable (SBA), lo que equivale a unos 1.225 establecimientos vacíos en ese tiempo (un 15% del total). Además, pese a la notable caída de los indicadores relativos al precio de venta por metro cuadrado de estos locales (el precio medio de venta fue de 2.500 euros en 2011, lo que ha supuesto una caída del 12%), los compradores no parecen lo suficientemente convencidos como para arriesgar sus fondos dada la gran inestabilidad de la coyuntura económica.

Y eso que los pequeños locales (de menos de 50 m2) fueron el doble de rentables que las grandes superficies (más de 1.500 m2), con unas ganancias del orden de 5.500 y 2.000 euros por metro cuadrado respectivamente. Así, toda la situación se resume en un crecimiento localizado de las inversiones allí donde son más rentables; y no se reduce tanto a la edificación de nuevas grandes superficies que no sean capaces de asegurar réditos. Pero detrás del espejismo de este discreto crecimiento en el sector, hay otra realidad paralela más dura. La de los negocios comerciales secundarios a pie de calle—de capital privado y con mayores complicaciones para atraer inversores—, que ven cómo la disposición de los potenciales acreedores —los bancos— es casi nula. Algo que no sucede, sin embargo, a sus homónimos «prime», es decir, aquellos locales de mayor prestigio que cuentan con públicos más fieles y mayores garantías de rentabilidad a corto y medio plazo. Algo parecido ocurre dentro de las grandes superficies comerciales, aunque en menor grado, dado que sus gestores suelen facilitar ciertas ayudas a los negocios que acogen.

La incertidumbre fiscal, el principal escollo
«El de la construcción de centros comerciales es un sector que ha ido enfrentándose bien a la crisis. Operadores y centros comerciales han hecho los esfuerzos necesarios para seguir funcionando, como dar ayudas a los retailer», valora Helena De Arcos, responsable de venta al detalle y alquiler de la consultora Jones Lang LaSalle. Para la experta, el sector se encuentra en un «momento clave», en el cual los inversores se encuentran a la espera de saber si las medidas de reactivación económica del Gobierno funcionarán o no: «las nuevas aperturas están completamente vinculadas al consumo; al estar éste parado, se depende de su reactivación para volver a promover estos proyectos».

Y es que, tal y cómo reconoce el propio informe anual de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC), las principales causas de este parón son dos: el fuerte descenso en la recuperación económica y de consumo privado en España y la agudización de la incertidumbre fiscal y financiera de los mercados frente a las dificultades del país para estabilizar su deuda pública. De Arcos reconoce aquí un problema, aunque señala que el país sigue siendo un destino atractivo para la inversión extranjera en este campo: «estamos esperando a que se anime de nuevo la inversión extranjera. En este sector el promotor español casi ha desaparecido. De hecho, un 80% del capital invertido en la construcción y ampliación de estos centros comerciales viene ya de fuera».
 

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