• Actualidad Nacional
  • 28 de Sep, 2011

La tecnología ha modificado el comportamiento del consumidor

La tecnología ha modificado las expectativas de los consumidores según un informe del Grupo GfK, que analiza la demografía de la próxima década, en la que Occidente y los mercados maduros se estructurarán de forma más conservadora. El informe habla de un cambio en el centro de gravedad del consumo gracias a la “Generación Z”, conformada por aquellas personas nacidas después de 1993, amantes de las nuevas tecnologías. Todo eso generará cambios muy importantes en las acciones de marketing, ya que el antiguo paradigma de la peculiaridad y exclusividad de la información se convertirá en un juego de diferenciación y un reconocimiento desasistido.

“Si a esta mezcla le añadimos el cambio que supone el uso de redes sociales, se obtendrá un nuevo cóctel de consumidores. Lo mínimo que cabe esperar son nuevas conductas, y esto, se traduce de forma inmediata en preguntas sobre los impulsos de estos nuevos modelos de consumidores”, dice el informe.

REVOLUCIÓN DIGITAL

El impacto del que más se habla en el entorno de la revolución digital es el que se refiere a la ubicuidad de las pantallas de información: teléfonos móviles, smartphones, tabletas, notebooks, ordenadores personales y televisión. Todos ellos están interconectados por puntos de referencia común, omnipresente en espacios tanto públicos como privados, que se complementan y superponen a los formatos convencionales. Con todo ello, logran crear una experiencia continua de información/compra. Si la pantalla está “siempre encendida”, entonces también lo están las propuestas de marketing de las marcas y de los comercios.

Según Gfk, los cambios en las formas de actuar en cada acto de compra, atendiendo a las compras imprescindibles tales como la ropa, le llevan a la necesidad de adoptar un punto de vista científico para analizar qué está ocurriendo en la calle antes de profundizar más.

Para explicar este cambio de comportamiento, Gfk establece dos categorías. La primera podría describirse como productos “de inversión”, o de larga duración, como pueden ser los pantalones vaqueros; la otra la compondrían los productos “desechables”, como las camisetas. Para analizar este hecho utiliza un canal homogéneo: las grandes superficies.

Las expectativas de los consumidores en las grandes superficies están preestablecidas. Principalmente se trata de productos baratos y de gran consumo pero, es precisamente por ello que este canal nos permite dejar a un lado la elección del canal para centrarnos en los productos.

Tanto para hombres como para mujeres, gastar tiene un efecto sedante, que se incrementado notablemente desde la pasada década, manteniéndose los precios estables en el mejor de los casos. Sin embargo, si realizamos un examen más en profundidad, vemos que el consumidor ha racionalizado y ha exprimido lo que se le ofrece a través de este canal.

Sus prioridades son obtener valor por dinero, cuando se trata de gastar en productos más baratos “desechables”, mientras que los productos de “inversión” permanecen bastante más estables.

Los consumidores ahora no se fijan simplemente en el precio, sino que equilibran la ecuación de compra. En este sentido, todas las fórmulas de marketing se ven afectadas, desde los productos de masas al lujo y pasando por la moda-rápida, por lo que cualquier posicionamiento de marketing resulta válido mientras que la oferta sea clara.

Debido a que las dinámicas fundamentales del mercado han cambiado, las nuevas circunstancias económicas que están por llegar tendrán un efecto en la sociedad que ya están mostrando una nueva serie de reacciones.
 

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