• Actualidad Internacional
  • 24 de Ago, 2011

Greenpeace sigue su lucha y halla tóxicos en la ropa de 14 conocidas marcas

Camisetas, pantalones, zapatillas de tela. Gran parte de la ropa que se vende en las tiendas de todo el mundo contiene componentes que pueden resultar tóxicos para el entorno. Un estudio elaborado por Greenpeace, que analizó prendas de grandes marcas compradas en distintos países, reveló ayer que gran parte de estas contenían etoxilatos de nonilfenol, una sustancia tóxica prohibida en la Unión Europea que se emplea en las fábricas textiles para blanquear y preparar las telas. Esa ropa no es dañina para quien la lleva puesta, pero al lavarse libera a los ríos nonilfenol, considerado un disruptor hormonal, que se acumula en la cadena alimentaria y que puede llegar a ser nocivo hasta en cantidades muy bajas. Tanto que ya se ha demostrado que afecta al ciclo sexual de determinadas especies y provoca el cambio de sexo en los peces.

Greenpeace analizó en un laboratorio independiente 78 artículos de marcas tan conocidas como Adidas, Calvin Klein, H&M, Lacoste, Nike, Puma o Ralph Lauren (se encontró en 14 de 15 marcas), todos fabricados en países de fuera de la UE -fundamentalmente China, pero también Bangladesh o Turquía-, y halló la sustancia tóxica en dos tercios de ellos.
Contaminación global

Usar esta sustancia está prohibido en las fábricas europeas desde 2003. En 2005, además, se fijó 2020 como fecha límite para eliminar el nonilfenol -muy persistente- de ríos y manantiales. Sin embargo, no está prohibido importar prendas tratadas con este material. Lo que implica que, al lavarse, se sigue liberando en el agua. Trapos sucios, el informe presentado ayer en Pekín, es la segunda parte de otro que hace dos meses detectó altas cantidades de nonilfenol en dos ríos chinos, cercanos a grandes fábricas textiles.

El verdadero problema está, alerta Greenpeace, en los países asiáticos -que acogen grandes fábricas-. En muchos esta sustancia no está prohibida, y en otros se usa pese a que está restringida. Una situación "gravísima", según Sara del Río, responsable de tóxicos de la organización ecologista. "Los efectos en humanos no son tan evidentes como en otras especies, pero están ahí", dice. Del Río advierte de que ningún lugar está libre de esta contaminación: la ropa de estos fabricantes se vende en todo el mundo. Algunas firmas como Puma se han comprometido a eliminar paulatinamente este tóxico de sus fábricas.

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