• Actualidad Nacional
  • 20 de May, 2011

Sports Unlimited Valencia: consolidando un modelo de futuro

Ayer jueves cerró sus puertas la tercera edición de Sports Unlimited Valencia. A falta de un balance oficial por parte de sus organizadores, las sensaciones de quienes han estado allí han sido muy buenas, y a pesar de que, como en cualquier feria, hay aspectos a mejorar, con esta tercera edición Sports Unlimited se confirma como una cita a marca en el calendario del sector.

El modelo, consolidado
La primera reflexión que debe hacerse sobre esta tercera edición, más allá de los fallos o aciertos en determinados detalles, es que el modelo que planteaban los organizadores ha quedado, de sobras, consolidado. Despertó recelos en su primera edición, ganó adeptos en la segunda y ahora, en esta tercera, ninguno de los asistentes, ni del lado de los expositores no del de los visitantes, tiene ninguna duda sobre su validez.
 
El gran objetivo por el que nació este club de negocios, es que quien se reúna, lo haga para trabajar y que, además, lo pueda hacer en una atmósfera que propicie el diálogo. El modelo convencional de feria lleva años en entredicho y en nuestro sector apenas existen tres o cuatro ferias que aguantan el paso del tiempo sin cambiar en exceso el formato. Sports Unlimited Valencia aporta algo nuevo al sector. Y a estas alturas ya nadie lo duda.
 
El retail gana peso
Que faltan marcas es una obviedad. Lo saben los expositores, los visitantes y, sobre todo, los organizadores. Pero todos sabemos que ni es fácil ni todas las marcas están dispuestas a apoyar un punto de encuentro como este (y, por desgracia, muchas no quieren apoyar ninguno). En el área de Facilities, apenas hay dudas y todos los grandes acuden al encuentro desde su primera edición. En retail el crecimiento se da más paulatinamente, pero es continuado y en esta edición, que incorporaba el área Bike como gran novedad, se han equilibrado las fuerzas con el fitness. En marcas y en espacio expositivo. Faltaban marcas, pero las que había, eran  bastante atractiva para los compradores potenciales.

Compradores que, por cierto, destacaron por su calidad, con los responsables de las principales cadenas y grupos de nuestro sector y con una larga lista de tiendas –asociadas e independientes- que no dudaron en acudir a Valencia para reunirse con las marcas, confirmando que, hasta ahora, este Club seduce más a la distribución que a los proveedores.
Es obvio, como hemos dicho, que los compradores quieren marcas lo suficientemente interesantes como para acudir al encuentro. Como también lo es que las marcas quieren a los mejores compradores. Es como un pez que se muerde la cola: unos no van si las reuniones no son interesantes, y los otros no acuden si la oferta tampoco lo es. Pero  seguramente unos y otros se equivocan, porque no sólo hay que esperar algo de los grandes. El modelo es válido para cualquier tipo de comprador. Y supongo que la presencia de marcas líderes que hasta ahora no habían confiado en este modelo es el mejor aval para constatar esta evidencia.
 
Tres días de reuniones… y formación
Desde primera hora del martes, día en el que el encuentro abrió sus puertas, se veía que esta edición iba a superar, con creces, la del año anterior. Más marcas expositoras, más compradores y un ambiente bastante más optimista Ese año, todavía inmersos en la crisis, las cosas comenzaban mucho mejor. La gente ya conoce el modelo y con las agendas llenas, las reuniones su fueron celebrando con normalidad. Sobre eso, ninguna queja. Ninguna. La única duda que sí plantearon algunos asistentes, sobre todo entre los visitantes, es la conveniencia de que el encuentro dure tres días. Es, seguramente, uno de los temas principales que debe poner encima de la mesa la organización.
 
En cuanto a las jornadas formativas, han vuelto a ser, como en las dos primeras ediciones, un pilar básico del encuentro. Es cierto que habrá que estudiar alguna fórmula para poder encajarlas mejor dentro del encuentro porque las que cerraron el encuentro, la tarde del jueves- no tuvieron una gran respuesta, pero la realidad es que en casi todas las charlas la sala se quedó pequeña… y también la duración. Los temas eran lo suficientemente interesantes como para “arrastrar” a todos aquellos que estaban en Valencia, y el hecho de que se llevara a cabo al final de la jornada de reuniones, ayudó a que también los expositores pudieran asistir a ellas. Podremos discutir si había muchas o pocas, si los ponentes eran los más adecuados, si es mejor hacer menos pero más largas o cuando es mejor hacerlas –hay gustos para todos, seguro-, pero lo que es incuestionable es que ya se han consolidado como uno de los puntos fuertes del Club de Negocios.
 
Pulir detalles
A ispo le ha costado mucho convertirse en lo que es y exigirle a un encuentro sectorial que sea perfecto en su tercera edición es muy ingenuo. Poco a poco, y con la ayuda de expositores y visitantes, hay que ir puliendo detalles. Algunas cosas habrá que mejorarlas; otras cambiarlas radicalmente,  pero nadie nace aprendido, y si hay algo que es incuestionable desde que hace tres años se planteo este Club es que sus organizadores se han esforzado en levantar el proyecto sí o sí . No nos engañemos. Nadie daba un duro por ellos en la primera edición y pese a perder dinero, y en un contexto tan complejo como el de entonces, no se echaron atrás. Tampoco ha sido fácil en esta tercera edición. Ignoramos –y nos importa poco- si también ha sido deficitaria, pero lo que nadie puede negar, especialmente entre los proveedores, es el gran esfuerzo de Reed, Feria de Valencia y de todos aquellos que hay detrás de ese proyecto.
 
Hay que mejorar cosas -ya habrá tiempo de analizarlas-, pero aquellos que sólo le ven defectos a este punto de encuentros deben tener claras dos cosas: que hay que impulsar –y apoyar- sí o sí un punto de encuentro sectorial -y SUV lo está logrando-, y, sobre todo,  que en el modelo que plantea SUV la cantidad no es una prioridad. Ni de expositores ni de visitantes.

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