• 06 de May, 2011

Detenido el propietario de una tienda de deportes por atracar bancos

Las estadísticas españolas del paro han batido todas las marcas. Las empresas no hacen más que echar a empleados a la calle y los pequeños y medianos negocios no llegan a cubrir los gastos corrientes. Se trata de cerrar o buscar nuevos recursos para mantenerse a flote. El propietario de un comercio de Mollet del Vallès pensó, sin embargo, que atracando bancos salvaría su tienda de deportes que no arrojaba más que pérdidas.

El sospechoso que durante meses fue sólo conocido por los investigadores de los Mossos d’Esquadra como el Gorras cayó finalmente detenido tras seis atracos a entidades bancarias del Vallès. Como en todas las tareas de la vida, la práctica mejoró la técnica hasta llegar al exceso de confianza que acabó con su carrera de ladrón.

El primer atraco de S.L.M., el Gorras, se produjo en julio del pasado año.No fue capaz ni de llevarse el dinero. Los Mossos recogieron de los testigos datos acerca de un hombre muy nervioso y dubitativo hasta el punto que al final abandonó la agencia bancaria en la que trató de robar en Cerdanyola del Vallès y desapareció.

La cosa quedó como una tentativa sin daños personales ni materiales. Se trataba de un asunto condenado al olvido de un cajón si no hubiera sido por el siguiente golpe. Se produjo en Palau Solità i Plegamans. El Gorras estaba aprendiendo. Las imágenes de las cámaras de videovigilancia evidenciaban que empezaba a actuar con mayor tranquilidad y confianza. Ocultaba una pistola bajo un diario. Logró 2.000 euros.

Entonces, descansó. No fue hasta el mes de noviembre que volvió a buscar en los bancos fondos para su tienda de deportes. El lugar elegido fue Granollers. Esta vez dio un paso adelante. Se esperó dentro de la sucursal con todos los empleados a que se produjera la apertura retardada de la caja fuerte. Consiguió 18.000 euros en metálico.

Al mes siguiente, repitió. Esta vez en Polinyà del Vallès. Usó el mismo procedimiento y casi el mismo grado de éxito: 16.000 euros. Como siempre, llevaba su pistola y su gorra. La policía no tenía ya duda acerca de que el atracador de la gorra azul era quien estaba tras la batería de atracos en el Vallès.

El pasado mes de febrero llegó el mayor de los golpes. Fue en Caldes de Montbui. El botín fue el más cuantioso de su recién iniciada carrera delictiva como atracador. Se hizo con aproximadamente unos 50.000 euros.

S.L.M. quizá pensó que la cosa iba sobre ruedas y, al mes siguiente, decidió volverlo a intentarlo. Sería la última vez en muchos años que podría volver a ponerse una gorra azul para entrar en un banco. Se dirigió a una entidad bancaria de la Ametlla del Vallès e inició su rutina. Retuvo a los empleados en el interior de un despacho a la espera de que se abriera el armario blindado. Sin embargo, esta vez alguien tuvo la habilidad de apretar un botón secreto de alarma antiatracos.

Entonces, apareció repentinamente una patrulla de la policía local. El Gorras salió de la agencia y se dirigió a los agentes diciéndoles que era el técnico de alarmas y que, tras unas comprobaciones, todo estaba arreglado. Pero algo hizo que los agentes sospecharan. Sus recelos se confirmaron cuando alguno de los empleados, ya liberado, indicaba desde el interior de la agencia que el supuesto operario con gorra era en realidad un atracador. Los policías locales procedieron a su detención.

S.L.M. de 45 años, carecía por completo de antecedentes. Había sido un ciudadano ejemplar hasta entonces. Los investigadores de atracos de los Mossos d’Esquadra confirmaron que era el Gorras, el ladrón neófito, el aprendiz. El detenido explicó que actuó movido por los problemas económicos que estaba atravesando como consecuencia de la falta de ingresos que sufría su negocio. Se trataba de una tienda de deportes que regentaba junto a su mujer en Mollet del Vallès.

Si quieres compartir...