• Actualidad Nacional
  • 19 de Abr, 2011

El team BUFF logra sus objetivos en el Marathon des Sables

Chemari Bustillo – Team BUFF
Sables, arena en francés. Maratón, la prueba más larga en competiciones de atletismo. Si lo unimos tenemos el Marathon de Sables y la cosa cambia. Largo, sí, muy largo y arena, también, y piedras, y montañas y pistas interminables. Y calor, y tormentas de arena. Es la carrera a pie por etapas en autosuficiencia y en terreno desértico más importante del mundo. La edición 26 de esta emblemática aventura nos depararía mil y una anécdotas durante 250km de recorrido divididos en 6 etapas por el desierto del Sáhara marroquí. Un millar de corredores venidos de todos los rincones del planeta ansiaban enfrentarse al reto.

Etapa 1: Dar Kaoua – Kourci Dial Zaid – 32km
Tambores y cánticos nos reciben. Es el primer día en las haimas negras. Dispuestas en círculo, con un solo acceso y al margen del enorme despliegue de la organización. Allí está el lujo, los corredores no podemos pasar la línea. Haimas blancas para ellos, confortables y bien equipadas. La roja es el comedor, solo para ellos. Por ser el primer día nos reciben como emperadores romanos con una cena copiosa en la que ya empezamos a intercambiar miradas, palabras y conversación los unos con los otros, chapureando en uno y otro idioma. Al día siguiente toca las verificaciones técnicas de material y controles médicos. Nada del otro mundo. Llega el momento clave, hay que hacer el macuto. Tienes que elegir qué llevar. Hay cosas obligatorias, y una cantidad de comida en calorías también impepinable. Aquí es donde más nos estrujamos el coco, todos. Si la intención es correr como gacelas hay que ir muy ligeros, si no quieres pasar hambre tendrás que ir como un caballo percheron, o al menos al principio. Y es aquí donde los gacelas confían su suerte porque los percherones seguro que sueltan alforjas con el paso de los días. Es triste pedir pero más lo es robar, aunque con el aspecto de beduino venido a menos que arrastraremos no habrá ni que adelantar la mano.

A algunos, sin piedad, nos miran el macuto de arriba abajo. El fondo de armario al descubierto. No puede faltar nada, o habrá penalización. El peso mínimo es de 6,5kg. Los afilados y atléticos locales lo clavan. El mío ronda los 8kg. ¿cómo puede ser?, pues porque hablamos de motores distintos. Listos, Javi, el Kapi y yo, el team Buff, somos un equipo para todo y hemos decidido minimizar el peso de la comida. Un liofilizado para los 3 para cenar y otro para el desayuno que mezclaremos con pure de patatas y polvos de cereales. Algunos salchichones, 5 paquetes de frutos secos, leche condensada, 15 barritas energéticas, pastillas de caldo y a tirar millas. Queremos pelear, correr cuanto podamos, firmamos un pacto por el que pasaríamos hambre. Además de las pijadas obligatorias, la bengala y las pastillas de sal llevábamos un saco ligero, chaquetilla de plumas ligera y unas mallas finas. Pasamos el control y a dormir.

Empieza la fiesta con un buen aperitivo. Salida enloquecida y los primeros cortes. Se van haciendo grupitos. Me meto delante y ruedo un rato con Marco Olmo, 67 años, una leyenda en plena forma, al rato le dejo no puedo seguir su ritmo. Merzuga, divertidisimo tramo de 13km de dunas que paso junto a Didi, la marroquí que peleó el año pasado con Monica Aguilera. Llego a meta un poco castigado. La gente está muy fresca.

Etapa 2: Kourci Dial Zaid – Jebel El Mraïer – 38km
No recuerdo mucho de este día. Pasé mucho tiempo con la cabeza agachada. Sé que pisamos arena y recorrimos largas pistas de piedras. Fui con mis colegas de equipo. Al Kapi le empezaron a rozar las zapatillas en los dedos meñiques. El ritmo era aún mas alto que el primer día. No pude aguantar el grupo y me descolgué. No veía el final. Una tormenta de arena nos acompañó toda la etapa, arena hasta en los ojos, no era nada agradable. El viento al final era a favor, todos lo agradecimos. Al mediodía estabamos en las haimas, haciendo lo mismo que todos los días, nada. Tumbados con los pies al aire, hablando, durmiendo o comiendo algo, poco.

Etapa 3: Jebel El Mraïer – Oled Reherís Est – 38km
Qué etapa tan guapa. Mejor dicho, qué buenas sensaciones tuve todo el día. Fue muy variada, es de agradecer. La inmensidad de las planicies se me hacían bola. Vale un poco de llaneo pero cuando llevas un par de horas dando zapatazos y no ves variación en el horizonte, te desesperas. Por fin, justo al pasar el tercer control de agua, llené el depósito y empezaba un pequeño ascenso a un collado desde el que se vislumbraba el campamento, eso creía. Era el de unos turistas. Todos nos hicimos ilusiones, teníamos que seguir media hora más hasta llegar al nuestro.

Etapa 4: Oled Reherís Est – Rich Merzoug – 82km
El etapón. No eramos conscientes de lo que nos esperaba. Hubo salida a las 9 y a las 12. Con un calor de aquí te espero salíamos los Top50. Iba pletórico, a buen ritmo pasé el primer control de agua y ya empezamos a adelantar a gente. Veía de todo y me entretenía. Gente con macutos más grandes que ellos. Había de todos los colores. Otros vestidos de largo con ropa negra, plásticos encima de las zapatillas. Había 6 puntos de agua. Qué penitencia, los kilómetros se hacían cada vez más largos y el reloj parecía no tener pilas. Pasé el mediodia y seguía corriendo con las caderas doloridas me chirriaban los dientes en cada zancada, la que me esperaba. Llegó el atardecer en una zona de dunas suave y el último punto de líquido estaba cerca. Encendí el frontal y el stick trasero para que me vieran. Iba solo, como la malloría. Veía luces a lo lejos y por detrás pero me sentía en la más absoluta soledad. Muy concentrado para no parar. Anduve el ultimo tramo, no podía más. Volví a correr y por fín llegué, como todos, hecho polvo. No se como pude aguantar. No parecía tener lesiones graves pero tenía todo el cuerpo dolorido.
Alucinante lo que le pasó a Javi en esta etapa. Salió con el grupo de las 9. A los pocos kilómetros cogió la cabeza, iba con Juan, compañero de haima. En una zona de dunas se despistó y tiró hacia un coche de la organización, resulta que se había perdido. Le dijeron que tendría que remontar por una canal de piedras hasta lo alto de la montaña, al llegar arriba un comisario descamisado y fuera de sí casi le tira al agarrarle del dorsal, le zarandeó y le dijo que estaba fuera de carrera. Era de locos, Javi no entendía nada. Llegó una chica y calmó un poco la situación. Era absurdo, siguió corriendo, con mucho tiempo perdido. Al día siguiente el director de carrera pidió disculpas en público y por supuesto dijo que no habría penalización. Alucinamos cuando vimos las listas, le habían metido 4 horas. Esto afectaba a su clasificación personal y a la del equipo. Sumado a la media hora injusta que nos metieron a cada uno el primer día por una confusión en la recogida de agua, acompañamos a los colegas de haima que llegaban tarde y apuntaron también nuestros dorsales. Reclamamos siguiendo el burocrático procedimiento y nos dijeron que pasadas unas semanas después de terminada la prueba nos darían la contestación. Sabíamos lo que habíamos corrido y nuestra posición real en carrera, al margen de lo que aparecía en las listas. Nos dejamos la piel cada día y es lo que cuenta, lejos de estas absurdas y gratuitas penalizaciones.

Etapa 5: Rich Merzoug – Takkourt N´Takouit – 42.2km
El ejército de médicos no tenía ni un respiro. Continuo ir y venir de gente con problemas en los pies generalmente. Había algunos muy mal, daba cosa ver como en carne viva se los vendaban para poder continuar al día siguiente. El Kapi decidió rajar las zapatillas y correr con los dedos al aire así no le rozarían las ampollas. Esto lo cuentas y vale pero hay que verlo, es tremendo correr así. Era la etapa más dura, después del esfuerzo de la nonstop. Se hizo eterna. Una zona rocosa al principio que salvamos rápido y con el cuerpo fresco para meternos en las interminables planicies. Apretó el calor y desgastó aún más los ya deteriorados cuerpos. Al ver la meta sentí que el Sables estaba al alcance, solo quedaba un día, el más corto, el que haces aunque sea arrastrandote. Todo el mundo llegaba con esa sensación, el sueño estaba cerca.

Etapa 6: Takkourt N´Takouit – Tazzarine – 17.5km
Ahora si que está aligerado el macuto, hasta he metido la pechera dentro. Ayer nos dimos un buen homenaje, con el grupito de vecinos haimeros. Cenamos todo lo que teníamos, solo dejamos un liofilizado de muesli para el desayuno. Es curioso, teníamos a los locales marroquís casi enfrente, los máquinas. Un dato, la etapa maratón se la ventilaron en poco más de 3 horas, de otra galaxia. Bueno pues el caso es que estaban todo el día calentando agua, hicieron una hoguera enterrada y no se si para entretenerse o que pero no dejaban que se apagara. El cacito encima y venga infusiones, pures y pasta, gente humilde y muy afectiva, portentos del atletismo.
Como borreguillos un día más, el último, los supervivientes de esta locura nos dirijimos al arco de salida. Tostón de breafing, el último menos mal. Al ataque. Parece que de repente los cuerpos se han recuperado. Es el ansia por llegar. Apuramos las últimas gotas de esfuerzo y allí al fondo ya vemos la meta. Lo hemos conseguido, eso pensaba todo el mundo. Unos solo por haber llegado, otros por haber logrado sus objetivos en la clasificación, otros por haber superado dolores, heridas y lesiones. En fin, el caso es que se respiraba alivio y felicidad. También veo algo parecido al final de una batalla, soldados afilados con aspecto demacrado, algunos cojos, otros no pueden ni andar, muchos con muletas, consecuencias varias de esta tremenda aventura.

Desde luego que ha merecido la pena, lo he pasado en grande, he sufrido algunos días, se me ha hecho largo otros, y he pasado malos momentos pero lo que he conocido aquí, la experiencia personal y la convivencia diaria con Javi, el Kapi, los colegas de la haima 40 Juan, Pili, Toni, Justo, el grupo de españoles, la gente de la organización y otros corredores de fuera, todo eso es lo que me llevo y con creces supera la oscuridad de algunos momentos. La clasificación aún no es definitiva hasta que se resuelvan las reclamaciones, en este momento somos 9º en equipos. Bravo a todos los finisher y a los que no lo fueron porque lo que cuenta era su obsesión por serlo.

 


 
  
 

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