• Actualidad Internacional
  • 28 de Oct, 2010

Le Coq Sportif inaugura su nuevo Centro Técnico Textil en Romilly

Le Coq Sportif regresa a Romilly, en la región del Aube, donde su fundador Emile Camuset empezó la larga historia de la marca, que empezó como una mercería familiar y que poco a poco se convirtió en  una de las marcas más emblemáticas del deporte y en una de las que cosecho, junto a sus atletas, más éxitos deportivos. En una de sus antiguas fábricas, renovada y modernizada, se ha erigido este nuevo Centro Técnico Textil para garantizar siempre el máximo de calidad en los productos que ofrece a sus clientes.

El edificio, situado en la Avenida de la Libertad, data de principios del siglo pasado. Una vez iniciada la fabricación de tejidos elásticos, después de la guerra las instalaciones son ocupadas por la Escuela Municipal de las niñas de Romilly. La misma Sra. Camuset asistió a dicha escuela, en la que el taller de grabado de cuadros de flocado ocupa hoy el lugar del garaje de bicicletas de los jóvenes de Romilly.

A mediados de los años 60, la familia Camuset vuelve a comprar el edificio para instalar una parte de su taller de confección. En 1988, le coq sportif interrumpe su actividad industrial después de la reventa de la marca: le coq deja Romilly. El edificio sigue siendo propiedad de la familia Camuset, ya que el Sr. y la Sra. Camuset instalan una tienda donde venden utensilios de fábrica de segunda mano, siendo una de las primeras tiendas de este estilo que aparecieron en la región de Troyes.

Romilly, el regreso a los orígenes
Un nuevo equipo directivo decide dar un nuevo impulso a le coq sportif, uniendo el patrimonio del pasado con la moda actual para crear las nuevas colecciones. Así, la marca se desplaza al departamento del Aube en 2009, para apreciar el savoir-faire local y volver a sumergirse en la historia de la marca. Si le coq sportif quiere empezar a crecer dentro del campo textil debe desarrollar su autonomía, por lo que acude a un centro de desarrollo de productos. Romilly representa el regreso a los orígenes, la posibilidad de reanudar el savoir-faire original del tejido de punto. La cuenca troyana es una evidencia, Romilly es un símbolo. Aunque muchas marcas han caído en la tentación de la descentralización, para la marca tricolor es imprescindible invertir en un centro de desarrollo más cercano a sus equipos de diseño en Paris, estar en el corazón del oficio y en un edificio histórico para la familia Camuset.

Como punto culminante de esta colaboración natural entre la marca, el Ayuntamiento y la Sra. Camuset, se inauguró un museo en un edificio adjunto al lado del Centro Técnico Textil de le coq sportif. Con el fin de recuperar el espíritu de las mercerías de Romilly, el museo será un lugar muy animado y ofrecerá a sus visitantes, cuando abra sus puertas en 2012, la posibilidad de ver en funcionamiento máquinas de la época. Le coq sportif, orgullo de Romilly desde hace más de un siglo, tiene el honor de volver a tener la oportunidad de escribir su historia para las nuevas generaciones de deportistas y amantes del deporte, sea cual sea su perspectiva.

El Centro Técnico Textil de le coq sportif, garantía de calidad y reactividad
Con el objetivo de conseguir resultados más esperanzadores, la marca desea centrarse cada vez más en los aspectos fundamentales, en saber distribuir productos de calidad, elegantes, que se puedan llevar igualmente tanto en la ciudad como en los terrenos de juego, y que sean duraderos. Para poder controlar perfectamente la calidad propia de le coq sportif, es necesario integrar las etapas de concepción e industrialización, con el fin de garantizar que todos los productos lanzados al mercado cumplan con los valores establecidos por Emile Camuset: calidad, durabilidad y funcionalidad, unos productos accesibles pero a la vez auténticos y modernos.

El Centro Técnico Textil de le coq sportif es un auténtico laboratorio donde se deciden los ingredientes y donde se perfecciona la fórmula: elección de los materiales, de la tinta, del flocado, de los procesos, del montaje, la elección de los hilos, … Llegar ahí implica también constituir un buen equipo, y por ello la marca ha querido regresar donde se encuentra el savoir faire: técnicos con experiencia y habilidad, pero también un punto de vista moderno, con el fin de aprender, de volver  a aprender, de transmitir esos conocimientos. El paralelismo con el deporte es evidente. La inversión humana, en equipos de calidad, formados y motivados, que comprobarán cada día una y otra vez esas famosas «recetas» para extraer lo mejor, para el consumidor. Desde el exterior el edificio es similar a su versión de la época, pero al entrar vemos que la arquitectura industrial y su tejado con canalones coexisten con los equipamientos más modernos.

Se ha prestado una atención especial a la luz, que permite apreciar mejor los colores y también resulta más agradable para los colaboradores del Centro. Cada espacio está separado, pero los grandes ventanales permiten que todos se muevan con tranquilidad, impregnándose del trabajo de los otros equipos: la concepción que hemos visto en el taller, sin que se molesten unos a otros. Otra de las ventajas del lugar es su carácter evolutivo: todo está preparado para que en un futuro el Centro pueda evolucionar sin problemas: todo es desmontable y ajustable, y las instalaciones eléctricas e informáticas se han concebido desde este punto de vista. Sí, es una marca del pasado... ¡pero sin duda mira al futuro!
 

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