• Actualidad Nacional
  • 19 de Abr, 2010

La crisis cuestiona la proliferación desmedida de centros comerciales

La saturación de centros comerciales en algunas comunidades autónomas, unida a la caída de las ventas que ha provocado la crisis económica, puede provocar el cierre de algunos centros comerciales y ha puesto en cuestión la política de algunas comunidades autónomas de favorecer la implantación de estos establecimientos, según coinciden los expertos inmobiliarios.

La situación es muy diversa en las diferentes comunidades autónomas, y mientras en algunas como Madrid, Murcia o en menor medida algunas zonas de Andalucía y la Comunidad Valenciana hay centros que tienen comprometida su viabilidad, en otras como Catalunya (especialmente en Lleida y Girona), donde la Generalitat ha limitado las aperturas, la mayoría de los centros aguanta bien la crisis y hay incluso promotores interesados en nuevos proyectos.

El mayor exponente de la crisis se encuentra en Madrid, la comunidad que ha apostado de forma más agresiva por los centros comerciales frente al modelo del pequeño comercio urbano. Allí, el centro comercial M40, promovido por el grupo portugués Sonae en Leganés, se vio obligado a presentar concurso de acreedores a finales de enero.

La promotora, que había invertido 68 millones de euros en el centro y ahora no puede pagar los créditos bancarios que financiaron la construcción, culpó de la situación a "la excesiva concentración de centros comerciales en competencia en su área de influencia del sur de Madrid agravada, en segundo lugar, por los efectos de la actual crisis económica".

"Algún centro cerrará, previsiblemente muy pocos, aunque otros muchos habrán de reconvertirse para superar la crisis", señaló Cristina Pérez de Zabalza, directora del departamento de retail de la consultora Cushman & Wakefield. Según un informe de esta consultora, "España es ya un mercado maduro en el sector de centros comerciales, con una densidad de superficie de ventas similar a la media europea. La mayoría de las ciudades tiene una oferta comercial suficiente".

Luis Iñíguez, director de retail de Jones Lang Lasalle, asegura que la crisis ha segmentado el sector de centros comerciales: los prime, con larga trayectoria y bien ubicados, tienen incluso lista de espera de operadores que quieren implantarse, mientras que los peor ubicados, en zonas secundarias o con sobreoferta, tienen hasta el 25% de sus locales vacíos. "Muchas enseñas se expanden con franquicias, pero, a menudo, el empresario que quiere abrir no consigue crédito bancario y no puede hacerlo", asegura.

Este fenómeno está llevando a los centros más débiles a ofrecer todo tipo de bonificaciones a los operadores que quieren instalarse, como pagarles parte de las obras, darles meses de carencia de alquiler y rebajar de forma generalizada las rentas. Los cambios de los hábitos de los consumidores por la crisis están llevando a los centros a reconvertir su oferta, cerrando los cines y otros locales de ocio que con la pérdida de clientes no pueden pagar las rentas.

Estas, en los centros, están en función de la facturación de los locales y oscilan entre el 2,5% en los supermercados, el 4% para firmas de servicios (tiendas de telefonía, de videojuegos, tintorerías, etcétera) y el 7,5% para las enseñas de moda y complementos. Sin embargo, los contratos establecen un umbral mínimo, independientemente de la evolución de las ventas.

Cuando estas caen (en algunas comunidades han caído más del 13% respecto al 2007) y los alquileres suponen más del 11% de la facturación del local, la mayoría opta por el cierre. El cierre de los locales de ocio en los centros, sin embargo, tiene un gran impacto en la oferta de restauración.

www.lavanguardia.es

 

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