• Actualidad Nacional
  • 17 de Feb, 2010

Las pymes españolas son las más castigadas de Europa por la sequía del crédito

Las pequeñas y medianas empresas españolas (pymes) son las que tienen más dificultades para acceder al crédito bancario de entre las de los grandes países de la zona euro, según un estudio realizado por el Banco Central Europeo (BCE), que señala además que, lejos de mejorar el acceso al crédito, este se ha endurecido todavía más el segundo semestre del 2009. Según el estudio, realizado con encuestas a 5.320 empresas, de las que 1.004 eran españolas, el 25% de las pymes que solicitaron un crédito en España vio su solicitud rechazada por el banco, mientras que otro 28% sólo consiguió un importe inferior al que necesitaba.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, anunció ayer la creación de la comisión interministerial de Política Industrial, que se encargará de elaborar un plan de política industrial, Horizonte 2020, con el objetivo de elevar el peso de la industria en la economía. Sebastián advirtió que el peso de la industria en España (15,5% del PIB) es inferior a la media de la UE (18%) y "está lejos" del 18,7% de Italia, del 20% de Suecia o del 23% de Alemania, por lo que defendió la necesidad de reforzar su papel en la actividad económica. Sebastián explicó también que las ayudas a la industrialización concedidas por el Gobierno en el 2009, por valor de 498 millones de euros, alcanzaron a 774 proyectos que llevan asociada la inversión de 1.876 millones de euros.

El banco emisor reconoce que esta dificultad proviene en parte del deterioro que sufren las cuentas de estas empresas por el impacto de la crisis económica. Un dato del INE corroboró ayer esta situación: la facturación de las empresas industriales en España acumula ya 17 meses de caídas consecutivas, y retrocedió el año pasado un 21,7% tras caer otro 3,2% en el 2008.

Las dificultades de acceso a la financiación bancaria están extendidas en toda la zona euro, según el BCE, que señala que el 42% de las empresas encuestadas considera que ha empeorado su acceso al crédito en la segunda mitad del año. En este contexto, sin embargo, la situación especialmente negativa de las pymes españolas se relaciona con el fuerte deterioro que sufren sus cuentas: según el banco emisor, el 52% de las empresas españolas prevén un descenso de su facturación y el 60% una caída de los beneficios, los porcentajes más altos de la eurozona.

Estas malas perspectivas contrastan con las de las pymes francesas (sólo el 9% prevé una caída de ingresos y el 23% de beneficios) y especialmente las alemanas (apenas el 1% prevé facturar menos y sólo el 15% prevé reducir ganancias), los dos países que reportan igualmente menos problemas de acceso a la financiación externa. El deterioro de las cuentas de las empresas españolas sólo es menor que el de las italianas, que son las que prevén necesitar más financiación bancaria en los próximos meses (el 28% afirma que necesitará más crédito, frente al 19% de las pymes españolas).

Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejaron ayer el impacto de la crisis en la industria, un sector que en Europa, según el Banco Central Europeo, sufre una caída de negocio similar al de la construcción. En España el INE señala que las empresas del sector industrial sufrieron una caída de ingresos del 21,7% el año pasado, la mayor desde que el INE inició estas estadísticas en el 2002, que se une a la caída del 3,2% que ya registraron en el 2008. En total, la industria acumula 17 meses consecutivos de caída de ingresos.

Las perspectivas tampoco serán mejores en los próximos meses, dada la evolución de los pedidos: según el INE, los pedidos cayeron un 22,1% en el conjunto del 2009, aunque el pasado mes de diciembre volvieron a registrar una tasa de variación positiva, del 6,2%. También la caída de la facturación se ha ralentizado en los últimos meses.

Por tipos de industria, el INE destaca que los fabricantes de bienes de consumo ingresaron un 10% menos, con gran diferencia entre los fabricantes de bienes de consumo duradero (muebles, electrodomésticos, automóviles, etcétera), que redujeron sus ingresos un 33,7%, y los de consumo no duradero, que ingresaron sólo un 6,6% menos. Las caídas de ingresos fueron del 20,3% para los fabricantes de bienes de equipo, del 27,7% para los de bienes intermedios y del 37,9% para la industria de la energía, que sufrió a la vez la caída de la demanda y del precio del petróleo.

La caída de las ventas de la industria de bienes de equipo refleja bien el parón que ha sufrido la inversión en España, según constató el estudio El stock y los servicios de capital en España, elaborado por la Fundación BBVA. El informe indica que los efectos de la crisis económica sobre la inversión son visibles en todos los tipos de activos. Así, la inversión en equipos de transporte descendió un 24,1% el año pasado, mientras que las inversiones en maquinaria, material de equipo y otros productos similares bajaron un 22,8%.

Las caídas de la facturación de la industria son muy superiores a las registradas en la producción como resultado de la guerra de precios que han desatado los fabricantes en la mayoría de sectores, desde el automóvil hasta la alimentación, para intentar mantener sus ventas captando los clientes de sus competidores. Así, el INE señala que la producción industrial cayó un 15,8% el año pasado, la mayor caída desde que empezó a elaborar esta estadística en 1993. La industria acumula, además, 21 meses consecutivos de caída de la producción, aunque el deterioro se está estabilizando y en diciembre la caída fue de sólo el 1,4%, la menor desde el inicio de la crisis. La guerra de precios, además, tiene un efecto devastador en los márgenes, que no reflejan las cifras del INE.

www.lavanguardia.es

 

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