• Actualidad Nacional
  • 11 de Nov, 2009

La falta de ejercicio agrava la epidemia de obesidad infantil

La edad en que se inicia la obesidad desciende de forma inquietante en España, donde la enfermedad ya se ha detectado en un 6,92% de los niños de 3 a 5 años. Otro 10,28% de pequeños de esas edades sufren sobrepeso, concepto que mide el excesivo índice de masa corporal que precede a la obesidad. Aunque es evidente que la dieta de esos pequeños es demasiado energética y grasa, los nutricionistas desconfían de que se esté a tiempo de modificarla con buenos mensajes. Es más, han llegado a la conclusión de que aunque los niños obesos cambiaran de estilo dietético y comieran menos, no sería posible reducir esa precoz acumulación enfermiza de grasa si, en paralelo, no aumentaran radicalmente su tímida apetencia por moverse, hacer deporte o jugar en la calle.

«Es imposible que los niños quemen lo que comen, aunque sea muy poco, porque la actividad física que hacen es nula», aseguró ayer el doctor Gregorio Varela, presidente de la Sociedad Española de Nutrición y coautor de un estudio desarrollado por la Fundación Thao Salud Infantil. Las cifras citadas empeoran al observar a los niños de 6 a 12, franja en la que el 10% de la población sufre obesidad y el 13% sobrepeso.

«La obesidad de los niños españoles es más un problema de escasa actividad física que nutricional –afirmó Varela–. Hemos de revisar las recomendaciones sobre la cantidad de alimento que deben recibir los niños, porque esas pautas se hicieron cuando aún hacían actividad física, pero la disminución de alimento diario será una medida insuficiente». «Muchos niños pequeñitos no quieren ni moverse de la silla», describió el doctor Rafael Casas, director de la Fundación Thao.

El estudio Thao, el mayor desarrollado en Europa con población infanti, ha pesado y medido (altura y perímetro de cintura) a 17.088 niños españoles de siete comunidades autónomas, entre ellas Catalunya. Sus autores emitieron una auténtica alerta ante los riesgos cardiovasculares y metabólicos que implican los resultados observados en poblaciones tan precoces, pero admitieron que su exclamación tendrá poco eco y difícil remedio. «Los mensajes sobre obesidad infantil tienen un resultado insatisfactorio y poco eficiente –dijo Varela–. Solo habrá cambios si se introduce la prevención, y eso implica más ejercicio físico».

La realidad sobre este asunto es desoladora, indicaron, en especial, el sedentarismo de los menores de 5 años. Un 31% de los niños y niñas analizados no están inscritos a ninguna actividad física extraescolar y el 43% no juegan en espacios públicos al salir del colegio. Ni en un parque, ni en la calle, ni en un centro deportivo: se van a casa. Un 60% de esos escolares va en coche a la escuela, aunque, para más del 80% de los alumnos, el colegio está a menos de 15 minutos de casa.

El fin de semana tampoco es un espacio dedicado al movimiento físico. El 43% de los niños estudiados no hacen ninguna actividad deportiva o de paseo los domingos, y otro 25% no se mueve ni el sábado ni el domingo. En el patio de recreo escolar, un 22% de las niñas permanecen quietas, «hablando», actividad que solo apetece a un 9,8% de los niños. En ese espacio, los chicos optan por jugar a fútbol en un 80% de los casos, y el 7% de las niñas juegan al escondite. Los investigadores consideraron que esas elecciones son poco variadas, y denotan lo poco explorado que es el territorio deportivo. Por todo esto, propusieron que los patios escolares permanezcan abiertos los fines de semana, ya que son, prácticamente, el único lugar donde los niños hacen alguna actividad. Este panorama no cambiará, resumieron, si las familias muestran poca ilusión por la práctica de deportes. «No basta con acompañar al niño el sábado por la mañana para que haga natación –advirtió Varela–. O el papá se tira a la piscina, o esto tiene mal arreglo».

Si quieres compartir...