• Actualidad Internacional
  • 06 de Sep, 2009

La elección de una zapatilla puede repercutir en el futuro de la Tierra

Antes de elegir sus próximas bambas Nike, Adidas, Puma, Reebok, Converse, New Balance, Vans, conviene que tenga en cuenta que no sólo se juega en esta decisión imagen, credibilidad y un delicado equilibrio entre moda y personalidad propia, sino también una serie de cuestiones políticas, sociales y medioambientales de consecuencias nada triviales. Como por ejemplo, el futuro de la Tierra. [artículo de Andy Robinson publicado en La Vanguardia]

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Hay que estar al tanto. Recuerda que en los campus universitarios de Estados Unidos en los años noventa, durante las campañas no sweatshop contra Nike por la explotación laboral en sus fábricas subcontratadas en Asia y Centroamérica, uno podía hacer el ridículo si no cambiaba las Nike por unas New Balance hechas por mano de obra dignamente contratada. Ahora, diez años después, Nike es una de las fabricantes más receptivas a cuestiones sociales y políticas, al menos en lo que se refiere a sus relaciones públicas. Por ejemplo, Nike se ha sumado, junto con Adidas y Gap, a la campaña contra el golpe de Estado en Honduras, lo cual –suponiendo que uno prefiera bambas a botas negras de 16 agujeros de cordón estilo neonazi– incidirá en su selección de marca. Como ocurrió en el Mayo parisino de 1968, hay momentos en los que ir a la moda está íntimamente ligado con la política.

Pero el factor que cualquier seguidor de la moda y de la política debe tener en cuenta en estos momentos es la procedencia del cuero de la zapatilla. Porque si proviene de una de las 70 millones de vacas que pastan en tierras recién deforestadas del Amazonas brasileño, por guais que resulten las bandas de ante color rojo fosforescente, esas bambas pueden perjudicar seriamente la credibilidad de quien las calce. Por no decir nada del daño al pulmón más importante del planeta. Todos menos los negacionistas del cambio climático –gente como el senador republicano por Oklahoma, Jim Inhofe, que calzaría, sin perder ni un segundo de sueño, botas de piel de la última serpiente cascabel del planeta–, reconocen que la destrucción de la selva amazónica puede acabar con la vida como la conocemos. La deforestación en la selva tropical es responsable del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala planetaria y, pese al compromiso del Gobierno brasileño de reducirla drásticamente, 12.000 kilómetros cuadrados de selva brasileña (dos veces la superficie de Girona) se perdieron en el 2008. En estos momentos, el 80% de la deforestación que ocurre en el Amazonas se produce como consecuencia de la ganadería. Brasil ya es el primer exportador de ternera del mundo y, con China, es el primer exportador de cuero curtido.

Cuando uno inspecciona la etiqueta de la zapatilla, difícilmente puede imaginarse que ese cuero con diseño grafiti hip-hop haya costado la vida de un árbol amazónico. Lo más probable es que ponga made in China, ya que China fabrica el 60% del calzado producido a escala mundial. Pero según una investigación que Greenpeace publicó en junio, grandes marcas como Nike, Adidas, Reebok o Timberland subcontratan con fabricantes de confección en China que compran cuero a la compañía de exportación brasileña Bertin, uno de los tres grandes intermediarios de carne vacuna y cuero en Brasil. Así que un par de Nike, Reebok o Adidas fabricados en China fácilmente podrían estar hechos con cuero del Amazonas.

Si usted prefiere moda italiana, ¡cuidado! Porque las dos principales compañías italianas de cuero, Rino Mastrotto y Grupo Mastrotto –cuyos clientes incluyen Geox, Prada, Louis Vitton Gucci y Boss–, compran cuero a Bertin. El dilema del comprador no es sólo el calentamiento global provocado por la destrucción del Amazonas sino también cuestiones más inmediatas... La zapatilla Maya de la marca Puma, por ejemplo, con sus atrevidos diseños étnicos multicolores, quizás no vaya a sentarle igual de bien si descubre que la piel es de una zona de deforestación donde "matan a muchos indígenas, sobre todo los más bravos", según comentó Marcelo Marquesina, de Greenpeace en Manaus (Brasil), en una entrevista con La Vanguardia durante una visita a la selva.

Hace un año, medioambientalistas en el Amazonas encabezados por Greenpeace cosecharon una victoria importante contra la destrucción de la selva con la decisión de los grandes exportadores de soja –las estadounidenses Cargill y Archer Daniel Midlands (ADM), así como la europea Bungee– de declarar una moratoria sobre toda la soja cultivada en zonas de deforestación. Amenazando con minar la imagen global de esas empresas gigantes, los defensores de la selva consiguieron convencerles para que dejasen de comprar soja a productores en zonas deforestadas. "Presionamos directamente a las empresas multinacionales y ha resultado un éxito, aunque hay productores que ocultan cultivos de soja para burlar la moratoria", dijo Raquel Carvalho, de Greenpeace en Manaus.

Esta misma táctica de avergonzar a las multinacionales para que presionen a sus suministradores más pequeños –ya utilizada en las campañas contra los abusos laborales en los sweatshops (fábricas de explotación) de Nike– se ha adoptado en la lucha contra las vacas deforestadoras. En julio, Greenpeace denunció "una cadena de suministro de carne y cuero que alcanza a Adidas, BMW, Carrefour, Ford, Honda, Gucci, Ikea, Kraft, Nike, Tesco, Toyota, Walmart". Pidió que cada empresa dejase de utilizar carne y cuero de zonas deforestadas. "La idea era que las marcas blue chip presionasen a Bertin para que deje de comprar carne y cuero que proceda de nuevas zonas deforestadas", dijo Andre Muggiati, responsable de la campaña contra el cuero amazónico de Greenpeace en Brasil.

Tras la experiencia escarmentadora de Nike con los anti-sweatshop, la respuesta de las multinacionales de zapatos y zapatillas, todas muy conscientes de su imagen, ha sido inmediata: "Timberland y Clarks han hecho exactamente lo que pedimos; Nike, Reebok y otras han declarado un boicot a toda la región que es positivo a corto plazo, pero lo importante es prevenir la deforestación en el futuro y no el pasado", dice Muggiati. Al mismo tiempo, el Banco Mundial dejó de financiar proyectos de Bertin hasta que se desvincule de los suministradores de zonas deforestadas.

Tras el éxito de esta campaña de avergonzar a multinacional con marca reconocida a escala mundial, Greenpeace cree que las empresas brasileñas de exportación, principalmente Bertin, responderán también. Y la buena noticia para quienes buscan las zapatillas hechas a la medida del futuro "sostenible", dice Muggiati, es que "estamos muy cerca de alcanzar un acuerdo con Bertin". Bertin es la única empresa que puede controlar directamente las fuentes de la piel vacuna. Si este enorme intermediario colabora, puede estar usted seguro de que las zapatillas que elija serán compatibles con la vida de sus hijos y sus nietos.
 

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