• Actualidad Internacional
  • 17 de Jul, 2009

Francia aprueba la libertad de apertura de los comercios los domingos


Los centros comerciales de las grandes ciudades francesas y los establecimientos de cientos de destinos turísticos podrán abrir siete días a la semana después de que la Asamblea Nacional aprobase el miércoles relajar las leyes que rigen el trabajo dominical.

Es probable que Nicolas Sarkozy, el presidente de Francia, que defendió por primera vez en 2004 la apertura de los comercios los domingos en base a que la prohibición no estaba en consonancia con los hábitos modernos de la sociedad y con las necesidades económicas de Francia, reivindique la votación como una victoria. Los cambios, que también tendrá que ratificar el Senado, distan de ser una plena liberalización.

A esta medida se oponen los sindicatos, la oposición y una minoría del partido gobernante de centro derecha, UMP.

Algunos políticos de centro derecha lucharon contra su aprobación, exponiendo que perjudicaría los intereses de los comercios locales que dan a las principales calles francesas su carácter distintivo.

El proyecto de ley aprobado el miércoles por los diputados se había archivado el año pasado ante las fuertes críticas recibidas de parte de algunos de los parlamentarios del propio Sarkozy, y no se ha recuperado hasta que ha sido suavizado.

En lugar de permitir a todos los establecimientos del país abrir los domingos, el proyecto limita este derecho a una reducida serie de zonas comerciales en tres ciudades: París, Marsella y Lille.

El motivo para la inclusión de Lille, al norte de Francia, es que muchos de los residentes en la zona cruzan la frontera los domingos para comprar en Bélgica.

Además, el proyecto de ley permite a todos los comercios de las zonas turísticas abrir los domingos. Según el Gobierno, esta cláusula se aplicará a 500 áreas de “interés turístico”. Pero los opositores, recurrieron a las imprecisiónes de la cláusula para exponer que podría afectar hasta a 6.000 de las 30.000 comunas de Francia, lo que en cierta medida supondría una especie de liberalización.

Las calles más importantes de Francia registran una mayor afluencia que las de otros países europeos, como Alemania. Pero las exenciones a la prohibición de abrir los domingos se limitan a establecimientos de alimentación, floristerías, estancos y kioscos. Las actuales normas resultan a menudo confusas y arbitrarias, y casi nunca se aplican de modo uniforme en todo el país. Permiten, por ejemplo, que un pequeño supermercado que venda alimentos y productos para el hogar abra el domingo por la mañana, mientras que el comercio junto a él, y que sólo vende productos para el hogar, tiene que permanecer cerrado.

A la pregunta de si se sentía decepcionada por el limitado alcance de la reforma, Christine Lagarde, la ministra de Economía, comentó a Financial Times: “Al menos ahora hay flexibilidad. Algo que hace seis meses era tan polémico ha superado la Asamblea Nacional... con relativamente poca controversia, y aporta bastante flexibilidad”.

La oposición socialista anunció que llevaría el texto ante el Tribunal Constitucional en base a que hacía discriminaciones entre empleados. Aquellos que trabajen en las áreas turísticas no tienen derecho a cobrar un salario más alto por trabajar los domingos, mientras que los que trabajen en los centros comerciales de París y otras grandes ciudades podrían percibir el doble del sueldo por ese día.

www.financialtimes.com

 

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