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  • 22 de May, 2009

Grifone acompaña Edurne Pasaban en su cumbre más exigente

La conquista del Kanchengjunga (8.598 m) requirió un esfuerzo durísimo, en términos físicos, psíquicos y de voluntad  de resistencia. Edurne Pasaban demostró una vez más su enorme valentía, esfuerzo y capacidad de sufrimiento. Es un nuevo paso hacia la conquista de los míticos 14 ochomiles, realizado junto al equipo de “Al filo de lo imposible” de TVE y con la aportación crucial de Grifone® en todas las prendas técnicas utilizadas.

El Kanchengjunga no se dejó conquistar sin más. No fue nada fácil. Pidió a cambio un fuerte tributo de sufrimiento, frío, cansancio extremo, dificultades técnicas multiplicadas por la altura, sensación de no poder más, de agotamiento… Todo esto puso a dura prueba el carácter de Edurne y sus compañeros y dejará una marca indeleble en sus ánimos. Por estas razones merecen ser felicitados, por haber llegado arriba y por haber vuelto, a pesar de todas las adversidades. Es el alpinismo…

El día del ataque a la cumbre fue extenuante, interminable. Empezó justo después de la medianoche, en la madrugada de lunes 18, e incluyó una subida muy complicada en un terreno de piedra y hielo, cuya dificultad era obviamente aumentada por la cota superior a los 8.000 m. Entre 14 y 16 horas fueron necesarias para llegar arriba del todo, a los 8.598 m de la cumbre del Kanchengjunga. Pero después empezó la bajada, un momento siempre delicado por el ambiente extremo y el cansancio acumulado.

Bajaron escalonados, exhaustos y castigados físicamente por 24 horas consecutivas por encima de los 7.800 m. Todos equipados por Grifone®, Edurne Pasaban, Juanito Oiarzábal, Ferran Latorre, Álex Txicón y Asier Izaguirre consiguieron llegar al Campo 4, un refugio precario pero esencial, con sacos de dormir, bebidas y alimentos, para descansar y reponer fuerzas, en vista del descenso definitivo al Campo Base.

Hasta el miércoles por la tarde no consiguió Edurne llegar a la seguridad del Campo Base, tales eran sus condiciones de debilitamiento físico y principio de congelaciones (empezó el ataque a cumbre con una gripe incipiente). Gracias a sus compañeros de equipo y a Oriol Ribas, que subió una botella de oxígeno a un campo intermedio, Edurne pudo paulatinamente bajar con sus propios pies hasta la base. Allí la esperaba para reconocerla Jorge Egocheaga (Grifone® Team), el médico miembro de la expedición que tuvo que renunciar a la cumbre debido a una bronquitis.

Se pagó un precio doloroso, pero, sin embargo, el enorme reto que supone la escalada de la tercera montaña más alta de la Tierra ahora se ha hecho realidad: Edurne Pasaban añade el Kanchengjunga a su cuenta particular de ochomiles, en el puesto número doce. Ya sólo quedan dos para el mito.

Efectivamente, Edurne se encuentra en plena carrera para llegar a ser la primera mujer a completar la  conquista  de los 14 ochomiles, con el apoyo de Grifone® desde su primero ochomil, cuyo equipamiento técnico demuestra -una vez más - de ser capaz de garantizarle protección y seguridad en situaciones absolutamente adversas.

 

 

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