• Actualidad Nacional
  • 11 de Feb, 2009

El textil español impulsa sus actividades exteriores

La incierta situación económica general ha afectado intensamente los mercados textiles avanzados, ya que el vestuario es uno de los renglones del consumo que más se retraen cuando se debilitan los ingresos de las familias, a lo que hay que sumar la incertidumbre existente, que provoca actuaciones de prudencia en las compras. Además, los consumidores se vuelven más selectivos, comprando sólo aquellos productos que por sus cualidades diseño, calidad y precio se adaptan mejor a sus necesidades.

También los textiles para el hogar y decoración se ven afectados por la actual situación recesiva en la vivienda. La  educción de las nuevas construcciones limita una importante demanda para este tipo de artículos textiles.

A pesar del ambiente económico general muy negativo desde mediados de 2008, la actividad exterior de las empresas textiles españolas continúa avanzando. Así las exportaciones globales han alcanzado los 7.800Millones. Estas cifras son reflejo de la internacionalización de las empresas españolas, algunas de ellas verdaderas multinacionales, y otras, que actúan en un mercado global, con actividades productivas, comerciales y logísticas en diversos países. Por ello, los mercados exteriores muestran un tono algo más dinámico que el mercado interior, muy afectado por la crisis. Esta actividad exterior también se refleja en la participación de empresas en más de 20 ferias internacionales durante 2009.

Las prendas de vestir son los principales productos exportados, con más del 50 % del total, fruto de la creciente presencia exterior de importantes empresas españolas de producción y distribución de vestuario. Las exportaciones de tejidos representan el 30 % del total y son el segundo producto exportado, destacando las ventas a los países europeos, principal mercado con la mitad del total, y también a los países mediterráneos, principalmente Turquía y Marruecos, con los que hay un activo tráfico interindustrial en el campo de la confección.

Las empresas textiles apuestan en estos momentos por atraer la atención de los compradores a través de nuevas propuestas en diseño, en tipos de materias y acabados, y mejoras en cuanto a flexibilidad, adecuación a las necesidades de la clientela, y contención de precios.

A pesar de la deprimida situación actual, hay que enfocar positivamente el futuro, ya que el consumo textil es uno de los primeros en captar el cambio de expectativas de los consumidores.

Así, cuando la situación general mejore, el consumo textil puede recuperarse si el consumidor se muestra más confiado en el futuro y el sector textil llega a ofrecerle productos ilusionantes para atraer su interés. Por otra parte, la actual política de suministro de los grandes compradores caracterizada por el "wait and see" y que provoca un retraso en la toma de decisiones, puede cambiar rápidamente en el momento en que el consumo se recupere, lo que, además, potenciaría el papel de los proveedores más cercanos y fiables capaces de responder con mayor agilidad a la mayor demanda.

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