• Ferias
  • 30 de Ene, 2009

La alternativa a la Bread & Butter empieza a coger forma

El salón ferial que cubrirá el hueco dejado por la fuga del Bread& Butter no será una copia mimética del invento alemán y ni siquiera tendrá como principal objetivo competir con él. El Bread & Butter barcelonés - que todavía no tiene ni fecha ni nombre-comienza a perfilarse como un gran escaparate internacional de tendencias urbanas, un reflejo del life style más rabiosamente joven y moderno, que tiene en la capital catalana el contenedor ideal y que se expresa en las calles de esta ciudad de una forma más natural y espontánea que en otras.

El sustituto del Bread& Butter todavía no está definido. Es poco más que un concepto en cuya elaboración trabajan contra reloj - el objetivo es celebrar la primera edición ya este verano-las principales instituciones catalanas (Ayuntamiento de Barcelona y Fira, y en menor medida la Generalitat) y, sobre todo, el sector privado, las marcas locales, de las que dependerá el éxito de este salón, ya que serán ellas las que tendrán que pilotarlo.

En un desayuno con periodistas, el teniente de alcalde de Promoción Económica, Jordi William Carnes, esbozó ayer a muy grandes trazos las líneas maestras del nuevo experimento ferial de Barcelona. No se tratará de mostrar únicamente los trapos que llevarán encima los jóvenes en la próxima temporada. Estos podrían ser, en todo caso, el pal de paller del salón, pero el propósito es que a su alrededor se exhiban las últimas tendencias en todo tipo de complementos, desde unas zapatillas deportivas hasta unas gafas de sol, pasando por lo último en artilugios multimedia de bolsillo. Se trata de aprovechar las sinergias de ámbitos como el de la moda, la música, el diseño y de dar cabida a productos que surgen de expresiones de cultura urbana - skaters, grafiteros, hip hop...-y que acaban convirtiéndose en objetos de consumo masivo entre la población joven de toda Europa. "No haremos un Bread& Butter bis - aseguró ayer el tercer teniente de alcalde-,ni un producto que le haga la competencia directa simplemente como una plataforma de venta de moda urbana".

Aun así, fuentes conocedoras de la iniciativa aseguraron que es probable que un gran número de marcas que han participado en las ediciones barcelonesas del Bread & Butter, y que ya han expresado serias dudas de que vayan a acudir a Berlín, asistan al nacimiento de la nueva feria. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona tiene claro que en el actual momento de crisis probablemente no hay espacio para hacer lo mismo y con los mismos protagonistas e invitados en dos escenarios diferentes. De ahí que mientras los organizadores del Bread & Butter berlinés centrarán sus esfuerzos en retener el mercado del norte de Europa, el objetivo de Barcelona serán los expositores del sur de Europa (España, Italia y, en menor medida, Francia) y Gran Bretaña.

En el cada vez más volátil mundo de las ferias y los congresos, donde en épocas de crisis las oportunidades y el pastel que repartir son cada vez más pequeños, es importante tener buenos agentes propagandísticos. Y Barcelona se esforzó en los días previos a la inauguración de su último Bread & Butter, y con especial intensidad durante la visita a la ciudad del promotor del salón, Karl Heinz Müller, en lograr que la despedida del amigo alemán no sonara como un portazo, sino todo lo contrario. El resultado, a juzgar por las declaraciones de Müller en su adiós, fue óptimo: marchó de Barcelona con cierta mala conciencia y cantando las excelencias de la ciudad como escenario de eventos de este tipo.

De cómo será la alternativa barcelonesa al Bread & Butter no se saben todavía muchas cosas, pero las pocas que se intuyen son significativas. Está claro que la subvención pública no será su principal medio de vida. Y también que no será una feria de pasarela. Para eso, en Europa, están París y Milán, dos imperios de la moda arropados por las primerísimas marcas mundiales, una dimensión desconocida para otras ciudades, Barcelona incluida. "De lo que se trata - dijo ayer Jordi WilliamCarnes-es de ser una ciudad que marque tendencia en un determinado estilo de vida".

Las próximas semanas serán decisivas para concretar hasta dónde está dispuesta a llevar Barcelona su apuesta por una feria innovadora. El alcalde Jordi Hereu señaló la semana pasada que la primera edición se celebrará este mismo año. De hecho, la fuga del Bread & Butter ha dejado un hueco libre en el calendario de la Fira: del 1 al 3 de julio, días reservados en principio para el salón escapista.

www.lavanguardia.es

 

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