• Actualidad Internacional
  • 22 de Ene, 2009

Rossignol: una historia de éxitos y fracasos

Fue líder en ventas durante décadas, pero una mala venta la dejó caer. Rossignol Skis es un emblema de Francia, junto con otras marcas tan conocidas como Danone, Renault, l'Oreal, Saint Laurent o incluso Ricard. Todas pertenecen al orgullo francés, pero la enseña de esquís ha vivido una buena temporada de pesadillas tras muchos años de éxito.

Hace unas semanas nos enterábamos que el último desenlace de la novela en que se había convertido Rossignol Skis, acababa en la adquisición de la emblemática marca francesa por parte del holding Chartreuse & Mont-Blanc, de mayoría australiana, que pagó 40 millones de euros a la norteamericana Quicksilver, que a su vez la había comprado hacía solo tres años antes a su antiguo propietario Laurent Boix-Vives por... 360 millones de euros!. Si esto ya es sorprendente, mas lo es el saber que solo unas semanas antes, habían acordado hacer la transacción por 100 millones de euros...

En los '70 Rossignol vivía una etapa de expansión que le llevó a abrir la fábrica de Artés, BarcelonaParece que el mas listo de todos fue el anciano Laurent Boix-Vives. Volvamos atrás. A febrero de 2004. Para celebrar la producción de sus 50 millones de pares de esquí fabricados, Rossignol envió cartas a cientos de personalidades de París y algunas pocas del resto de Francia, a las cuales alojó magníficamente en los mejores hoteles de Courchevel 1850. Entre ellos podíamos encontrar a los mejores esquiadores de todos los tiempos, internacionales y franceses: Alberto Tomba, Luc Alphand, Henri Duvillard, Annie Famose, Marielle Goitschel y Jean-Claude Killy. Se preparó un gran podio donde grandes modelos desfilaron con la nueva colección textil de Rossignol diseñada por Jean-Charles de Castelbajac, y al acabar, una bajada de antorchas acabó frente al desfile. Es la primera vez en la historia, que se hace una presentación de moda en una estación de esquí de Francia. Impresionante!.

No hay que decir que allí todo el mundo estaba contentísimo. Los banqueros, los consejeros, inversores, etc... Allí había dinero, se olía, salía por las paredes. No en vano, la empresa había facturado 485 millones de euros en ventas ese año y había vendido 4,1 millones de pares de esquí. Laurent Boix-Vives, máximo dirigente desde 1955, podía así celebrar su gran final. Hay que destacar que la adquirió cuando la empresa iba mal, y en pocos años logró dejarla como la mejor del mundo durante 30 años, los llamados "Trienio glorioso". Desde el '56 al '71 lo ganaba todo, y era líder en ventas casi todos los años.

Volviendo a ase mismo fin de semana de Febrero, las comidillas entre los invitados eran cosa corriente. Laurent Boix-Vives tenía 78 años, y nadie sabía quien iba a ser su sucesor. Todos los altos directivos de la empresa estaban ahí, y ya hacía diez años que las intrigas (estrategias y codazos) se sucedían por ver quien ocuparía el puesto de Boix-Vives. Se rumoreaba fuertemente que un ex-nuero iba a ser el sucesor, pero para fortuna de la 'vieja guardia' no fue así. También se especulaba con que Nike la iba a comprar, y a finales de los '90 el antiguo presidente de Intersport, Claude Jantet, quisó tentar a Boix-Vives, pero tampoco cuajó. Todo podía ser, ya que Salomon Skis, otro emblema del esquí francés, fue vendido a Adidas, con relativo éxito hasta el momento (aunque con esta empresa también habría historia para rato).

En definitiva, el gran ausente en esta historia es Bernard Mariette, patrón de Quicksilver, y alguien totalmente antagónico a Laurent Boix-Vives. Mientras uno era un tipo activo, de 'sangre caliente', el de Rossignol era tranquilo, aburguesado, estirado.. distinguido.

Y así llegamos a Marzo de 2005, cuando las acciones de Rossignol suben un 18% y Quicksilver, especialista en deportes nauticos y outdoor, anuncia la compra de la marca francesa por 241 millones de euros, y que asumía las deudas por valor de 120 millones mas. Laurent Boix-Vives afirma entonces que "es natural que trate de pasar la antorcha a Quicksilver. Parece la mejor empresa para asegurar el desarrollo y la supervivencia de Rossignol Skis". Bernard Mariette por su parte, afirmaba que "es el complemento ideal, mar y montaña". En el fondo la empresa norteamericana lo que buscaba es una marca que ayudara a que la ropa de Quicksilver se pudiera vender en las tiendas francesas. A Wall Street le encantó la noticia, y las acciones se colocaron a 16,79$, la mayor cotización de la enseña estadounidense, aunque no hay que olvidar que compraban una empresa líder en la venta de esquís a nivel mundial!.

A partir de ahí todo va muy rápido. Demasiado rápido. Bernard Mariette solo tiene una cosa en mente: aumentar la rentabilidad de Rossignol en el ramo textil para contentar a los accionistas. Pasó totalmente del material duro porque para el esos procesos eran engorrosos y lentos. El hombre tenía prisa. Una persona que había dirigido empresas como L'Oréal, Marks&Spencer y Timberland, se dedicó a navegar por las playas de california, huyendo del frío de los Alpes pensando que estaba todo hecho. Y se forman clanes que empiezan a jurar contra el. En Saint-Jean-de-Luz, Pierre Agnès, máxima ejecutiva de Quicksilver en Europa, trata de calmar el entusiasmo de su Presidente, mientras empieza a vislumbrarse la actual crisis que estamos viviendo, que en los deportes de invierno empezó antes porque nevó mucho menos de lo normal en la temporada 2006-2007.

Quicksilver empieza a hacer rodar cabezas. En Junio de 2006 Jean-François Gautier sucede a Bruno Cercley de la junta directiva de Rossingol. Ojo a estos dos nombre: Gautier y Cercley. El primero se encargó de vender Salomon a Adidas. Por tanto, el mensaje era claro: Llegaba para vender Rossignol de nuevo. Además tomó decisiones que Laurent Boix-Vives nunca se atrevió a tomar en la región. Cerró la planta histórica de Saint-Etienne-de-Crossey... y las ventas continuaban mal ... y no nevaba en los Alpes, y la producción pasó de los 6,5 millones a los 4,5 millones de pares de esquí.

Y así, llegamos a 2007. Fue en una feria profesional alemana, la Friedrichshafen, donde los rumores comenzaron de nuevo sobre unos posibles compradores. Quicksilver presionado por los accionistas que querían reparto de dividendo, vende Cleveland Golf a una empresa japonesa por 132,5 millones de euros. Un buen soplo de aire fresco... de momento. Durante dos años las ventas de Rossignol estaban ahogando a las cuentas de resultados de Quicksilver, que perdía cientos de millones de dólares anuales. Y finalmente, rodó la cabeza de Bernard Mariette.

Y ahora llego el segundo nombre: Bruno Cercley. Irónicamente, aquel ex-Director de Rossignol vuelve de la mano del fondo de capital riesgo Macquarie y de la empresa norteamericana Jarden, proprietaria de K2 Skis (y Völkl). Estas dos empresas se han unido para hacerse cargo de una empresa que perdió el liderato hace años, y a la que solo le queda el centro de producción de Dynastar en Sallanches [y el de Artés en Barcelona]. De todas maneras, la historia aun no ha acabado.

Cercley ya ha avisado que no se esperen producciones masivas. Que buscan un cliente de gama media-alta y alta. Puede que antes de Abril, tengamos que saber mas noticias...

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