• Actualidad Internacional
  • 18 de Nov, 2008

China acusa la recesión mundial

La crisis financiera ha causado el cierre de algunas compañías en la industria textil, mientras que otras fábricas luchan para transformar su comercio. “Sobrevivir es una victoria” se ha convertido en un consenso entre las fábricas en la provincia de Fujian, uno de los centros más importantes de la industria textil en China. “Las fábricas textiles que contaban con cincuenta o sesenta empleados han cerrado, y aquellos con 200 o 300 empleados también están a punto de detener la producción. ¿La culpa? Una dependencia excesiva en las exportaciones como la razón que causó que dichas empresas fuesen vulnerables en la turbulencia financiera.

Las estadísticas demuestran que entre los miles de fábricas textiles situadas alrededor de Quanzhou, provincia de Fujian, la mitad de ellos están destinadas a la exportación, y que el mercado en decadencia les está afectando seriamente. Los pedidos del extranjero han desaparecido tras la decadencia global, y algunas empresas se están enfrentando a cancelaciones de pedidos anteriores. “El índice de cancelación es muy alta, y los compradores cuentan con excusas de todo tipo,” declaró el dueño de una fábrica textil local.

“La situación durante el próximo año será peor.”

Tal como pronosticaron empleados de la industria, el verdadero impacto de la crisis financiera puede ser revelada a finales del 2009. Con una oleada de empresas cerrando, la supervivencia se ha convertido en una tarea primordial para muchas fábricas textiles, ya que intentan encontrar nuevas formas para salir adelante.

Las fábricas locales en Jinqiang, una ciudad en Fujian conocida como “la capital de zapatos en China”, han regresado al camino de OEM (Fabricante de Equipo Original), ofreciendo servicios de apoyo y procesamiento a las grandes empresas.

Otros se han centrado en el mercado doméstico, un camino no muy fácil. “El gasto de explotación es demasiado alto para entrar en las tiendas domésticas”, declaró un portavoz de la compañía que decidió no entrar en el mercado doméstico. Otra preocupación es el ajuste de la combinación de productos para satisfacer a los consumidores chinos, indicó él.

No obstante, en un deterioro global donde unos ven problemas, otros ven oportunidad. El gigante textil Nike, tiene planeado añadir cinco cadenas de fabricación en Quanzhou, debido al cierre de algunas fábricas de Nike en Tailandia, así como actualizar las cadenas de fabricación y tecnologías de la ciudad costera.

Aprovechándose de la apreciación del yuan, algunas empresas en Fujian ya han empezado a actualizar sus equipos. “Estamos buscando cualquier oportunidad para recuperarnos,” declaró Lin Xiangyang, director general de la fabricación de ropa para niños.

Para ayudar a la industria textil de China a atravesar la ralentización, el gobierno chino ha tomado varias medidas favorables durante este año, como aumentar la devolución de impuestos y reducir los impuestos.

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