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  • 29 de Oct, 2008

La universidad frena la práctica deportiva

Casi mitad de los jóvenes que han participado en una tesis doctoral elaborada en la Universidad del País Vasco sobre los hábitos físicos y la condición física de los universitarios dejaron de hacer deporte al finalizar el bachillerato. El estudio, extrapolable a todo el país,  se ha realizado teniendo en cuenta que en las sociedades occidentales se considera que la mayoría de los problemas de salud tiene una relación directa con los hábitos de vida, entre ellos el sedentarismo y la obesidad. La sociedad es cada vez más sedentaria y, según alertan desde la UPV, muchos de los hábitos que se relacionan con la calidad de vida conllevan una reducción de la actividad física.

"En el caso de los jóvenes, el comienzo del periodo universitario puede provocar cambios en los hábitos de vida y, habitualmente, el deporte queda excluido de dichos hábitos. Ese hecho puede tener más influencia de lo que imaginamos, y es que, todos los cambios que se dan en esa época de la vida son importantes, ya que pueden mantenerse durante la edad adulta", indica la universidad.

La tesis de Itziar Hoyos Cillero -licenciada en Antropología Social y Cultural y diplomada en Enfermería, y actualmente es profesora colaboradora de la Escuela Universitaria de Enfermería- pretende en este contexto estudiar los hábitos físicos de los universitarios y analizar cómo afecta la actividad física a la salud.

'Unibertsitateko ikasleen ariketa fisiko ohiturak, egoera fisikoa eta osasuna (Hábitos deportivos, condiciones físicas y salud de los universitarios)' también analiza la influencia que pueden tener los estudios universitarios en esos hábitos y en la salud, y cómo afecta el género a los hábitos deportivos.

Para ello, se ha estudiado la frecuencia, intensidad y duración de las actividades físicas en tiempo de ocio de casi 400 alumnos, así como la información sobre sus hábitos deportivos durante el bachillerato.

En el estudio, se han tenido en cuenta su condición física -peso, altura y porcentaje de grasa, músculo y hueso- y su estado de salud, para lo que se ha medido la presión arterial, el grado de obesidad y la capacidad aeróbica de los participantes. Para finalizar, además de estudiar los posibles cambios de los hábitos deportivos durante el curso, se han relacionado dichos hábitos con los resultados académicos tanto de bachillerato como de la universidad.

Según los datos del estudio, casi la mitad de los alumnos dejaron de hacer deporte en el paso entre el bachillerato y la universidad, por lo que se apunta el comienzo del periodo universitario como factor importante del cese de la actividad física. La mayoría de los que siguen practicando algún tipo de deporte en la universidad lo hacen sin federarse y de manera individual, especialmente las chicas.

Al analizar los datos en función del sexo, se puede observar que, tanto en el bachillerato como en la universidad, las chicas realizan menos actividad física que los chicos, y las razones que aducen para justificar esa falta de actividad son "la falta de tiempo y de ganas".

La relación entre la vida académica y la actividad física es distinta en los chicos que en las chicas. Los chicos sedentarios obtienen un mayor rendimiento académico si se comparan los datos con los más activos o con los moderados. En cambio, en la chicas no se cumple esa relación negativa, y las que obtienen las calificaciones más altas y las más bajas son más sedentarias el resto.

La investigadora relaciona el mayor rendimiento académico con los valores más saludables, porque los valores asociados a los hábitos de vida saludables -como orden o disciplina- pueden tener influencia en el rendimiento académico.

En este punto, destaca que, aunque el sedentarismo femenino es más alto, la capacidad aeróbica de los chicos es menor. El estudio apunta a que esto puede deberse a que, por una parte, el porcentaje de obesidad y sobrepeso de las universitarias es menor y, por otra, que las chicas incluyen parte de la actividad física no declarada dentro de las actividades cotidianas -ir a los sitios a pie o subir escaleras-.

Hoyos opina que la importancia de la condición física a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares es alta si se compara con la importancia de la actividad física y apunta a que, según los resultados del estudio, "parece que la condición física tiene mucha influencia en la capacidad aeróbica".

En opinión de la investigadora, la conclusión más importante de su trabajo ha sido la detección de "una fuerte relación" entre la condición física y los parámetros de salud de los jóvenes, ya que "una mala condición física durante la juventud está relacionada con presiones arteriales más altas", por lo que apunta que "hay que tener en cuenta la influencia que tiene todo ello en la salud de la población".

Aunque los datos sobre sedentarismo, obesidad y capacidad aeróbica de los universitarios son mejores que los de la media española y de la vasca, el estudio ha permitido observar que la situación de los estudiantes participantes es peor que la de los del este y norte de Europa.

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