• Opinión
  • 21 de Mar, 2007

Necesitamos una feria, por Andrés de la Dehesa

 

Que nuestro sector necesita un punto de encuentro lo opinamos muchos. Obtener la receta mágica que atraiga a todos -expositores y visitantes- se ha convertido en un reto. Indudablemente debemos aprender de los errores del pasado y de los ejemplos de éxito de algunos certámenes que continúan atrayendo tanto a la oferta como a la demanda. Para muestra, la pasada edición de Ispo Winter, que ha incrementado un 14% el número de visitantes españoles.

Los organizadores de eventos feriales se encaminan cada vez más hacia un análisis de lo realmente atractivo para el visitante, como principal captador de un expositor, hoy por hoy, escéptico.

Actualmente se está viviendo un momento interesante en el que percibimos el nacimiento de un movimiento comprometido con el desarrollo ferial, y donde la capacidad de algunas personas para despertar la conciencia de otras será determinante en el futuro entorno ferial.

Mientras en otros países de Europa los organizadores feriales se alían entre ellos para consolidar la hegemonía de sus propuestas, aquí siguen compitiendo perdiendo grandes oportunidades. Centrándonos en el panorama ferial estatal, en el que actualmente coexisten múltiples e idénticos certámenes, conseguimos una infortunada suma: a la competencia cada vez más global debemos añadir nuestra competencia local, ante la cual las respuestas convencionales no funcionan.

Las empresas que organizan ferias sin disponer de instalaciones propias -los denominados "organizadores sin recinto"-como Bread & Butter, están aportando mucho dinamismo, innovación y creatividad, y son plenamente conscientes de que España se ha ido situando como un destino de "turismo ferial" con una más que razonable oferta de recintos y precios muy competitivos.

Corren tiempos en los que es preciso obtener respuestas dinámicas y muy focalizadas para aportar soluciones concretas a nuestro sector. Las empresas están dándose cuenta de que necesitan forzosamente diferenciar sus productos y servicios, conscientes del exceso de oferta y de la abundancia de opciones.

Su presencia en una feria se justifica por la posibilidad de contar propuestas transcendentes, físicamente atractivas y emocionalmente impactantes.

Las marcas líderes, de cualquier sector, han dejado claro que las emociones van a ser las protagonistas.

¿Necesitamos una feria?

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